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¿Por qué no puede compartir?

CLASES PARA PAPAS

Descubre que hay detrás de su negativa, si tiene entre 24 y 36 meses.

Tratar de obligarlo a prestar su pelota favorita o le dé su camión de bomberos a papá, para que juegue con él, no generará la reacción esperada por ti; lo más probable es que grite: “No”, “Mío” e incluso se suelte a llorar, mientras sujeta el objeto contra su pecho fuertemente o comience a caminar en una dirección contraria.

Es suyo

Aunque para los adultos es una regla básica de convivencia y quisieras, que tu hijo de 24 meses comparta; te informamos que es imposible. Los deseos de otros ponen en conflicto los suyos. Él ve sus objetos favoritos, como una extensión de su persona. Tiene lo que desea a su alcance y no entiende porque otra gente desea lo suyo; sin importar si se trata de papá, mamá, hermanos u otros niños. Él sólo sabe lo que quiere y si sabe que es “mío”, es parte de la etiqueta por la que se aferra a cualquier tipo de objeto.

Cuestión de desarrollo

No es que sea egoísta, simplemente el crecimiento sigue un proceso. Tu hijo no caminaba a los seis meses, desde los primeros meses necesitó fortalecer ciertas habilidades, para lograr el equilibrio y la fuerza, para mantenerse en pie y dar pasos poco a poco. Lo mismo debe ocurrir, en este caso, es necesario atraviese por un aprendizaje, para entender que los objetos pueden pertenecerle a otra persona. Incluso no compartir sus pertenencias, es un mecanismo vital que le permite entender que es único; sólo sabe “soy yo”, por lo tanto la idea de que otro lo quiera, es incomprensible para él.

Aún no procesa

Hay conceptos que no entiende:

  • No puede prestarlo por un pequeño lapso, no tiene noción del tiempo.
  • Como resultado tampoco logra interpretar los turnos, para tomar algo y devolverlo, es imposible. Él quiere algo ahora y no está dispuesto a esperar por otros para tenerlo. Digamos que para él, se trata de una regla arbitraria.
  • Sólo controla sus deseos, si es suyo, lo puede arrebatar o sostenerlo con fuerza.
  • Tiene poca comprensión de lo que otros quieren o sienten.
  • Su cerebro no cuenta con la capacidad, aún para prestar cosas. No está siendo grosero o egoísta, simplemente para él son reglas injustas.

Por todos esos motivos no es sencillo pedirle que preste objetos, no esperes los comparta de forma voluntaria, genuina o que sea generoso. Esos sentimientos no los procesa su cerebro y sinceramente no entiende, porque debe prestar algo que forma parte de él. Fin de la historia.

Tiempo de crecimiento

Así que es momento de que sueltes la respiración y te tranquilices, tu pequeño no es egoísta, sólo es una etapa. Obvio la superará y logrará el intercambio de objetos con otras personas, sin rabietas de por medio. De hecho entre los tres y cuatro años, estará listo para compartir con otros infantes, una de las habilidades necesarias para socializar y hacer amigos.

Más vale maña, que fuerza

Mientras tanto, inicia una pequeña capacitación con algunas preguntas, pero nunca le quites los objetos, mejor prueba a decir: “¿lo puedo usar para jugar contigo?”, “¿me lo prestas para verlo?”. Otra opción es tratar de hacer un intercambio de objetos repetidamente para ver si lo acepta, la idea es efectuarlo casualmente, que no se dé cuenta, probablemente sea más fácil que ceda. Muéstrale que tú compartes con papá, recuerda que a los chiquitines les encanta imitar.

Pero, recuerda no forzarlo, no inicies una guerra que por el momento está perdida.

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