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Mágica presencia de papá

TAREAS DE PAPA

Por: Claudia Rodríguez Acosta, psicoterapeuta

 ¿Por qué a veces parece que sólo tiene un papel secundario? 

Mucho se habla de la madre como el todo del bebé,  de quien depende el desarrollo y bienestar del hijo; sin embargo, no es posible que una mujer sola engendre a un niño, el padre también es indispensable, no sólo en el aspecto biológico, sino en todo sentido, ¿Por qué es pieza clave para criar un niño?

Mitades que embonan

Cuando se habla de la necesidad de que una madre se conecte emocionalmente con su bebé, para asegurar su supervivencia psíquica y física, no solo se trata de la madre biológica real ahí presente, sino de todo un sistema en el que también, tiene que estar involucrado el padre.

En etapas muy tempranas de la vida, para que el cuidador primario pueda llevar a cabo su función, es necesaria la existencia de alguien respaldándolo. El padre es fundamental, porque su papel es cobijar a la madre, cuidarla, proveerla de lo necesario para que ella pueda sentirse tranquila, amada y conectada con su pequeño. Además, el papá es muy importante de manera directa en la vida del niño, gracias a sus cuidados podrá sentirse protegido, cobijado por un sistema familiar que lo contenga, lo calme y le haga sentir seguridad.

El padre y la madre deben crear un sistema, que conforme un equipo para poder hacerse cargo de una nueva vida, compartiendo tiempos y responsabilidades, diluyendo momentos pesados presentes en la crianza de cualquier infante. Gracias a su peculiar estilo de papá, el nene conocerá otras formas de cuidado, vinculación, juegos y hasta de conocer el mundo.

Perspectiva diferente

El padre es fundamental, porque es el encargado de hacer un “corte” entre la madre y el niño ¿qué significa esto? Ayuda a que el nene pueda interesarse por el mundo, más allá de la madre,  impide exista la sobre protección, disminuye los niveles de ansiedad, evita al hijo se quede atrapado con la madre. ¿Por qué entonces no se le da siempre la importancia que merece? Vivimos en una sociedad en la que hay roles a veces rígidos, dependiendo de la cultura y de cada época, a lo largo de la historia han existido momentos en los cuales se le asigna al hombre, un rol secundario en el cuidado de los hijos.

Cuestión de intereses

También, debido a conflictos entre la pareja, es frecuente se tome al hijo como un objeto, perteneciente únicamente a la madre. No es raro se piense que si un hombre no es un “excelente” marido, tampoco será “buen” padre, son frecuentes los casos en los cuales las madres, piensan que lo mejor es que los vástagos estén lejos de sus progenitores. Es común escuchar frases como: “para eso me tiene a mí, con tener a su madre le basta…”

Es cierto, hay casos en los cuales, existe maltrato y abuso por parte tanto de los padres como de las madres; en esas situaciones, es necesario alejar a los menores. Sin embargo, dejando  de lado esos casos, no existen razones por las que a un niño le haría bien crecer lejos de su padre, al contrario, independientemente de los conflictos generados en la pareja, los hijos son aparte y su relación con cada uno de los progenitores es fundamental, pues cada uno, a su manera le transmitirá diferentes maneras de ver la vida, cuidarse, amar y crecer.

En un mundo ideal, padre y madre tendrían que respaldarse, para brindarles fortaleza a los hijos y para no sentirse tan cansados; pero cuando no es así, cada uno, a su manera e incluso viviendo separados, tendrían que intervenir en la vida de los niños, hacerse presentes, de acuerdo a sus posibilidades y a sus formas de ser.

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