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Gana la batalla de la disciplina

Después de los 18 meses, es momento de crear un plan de estrategias, para lograr que obedezca. No será sencillo, pero nada es imposible para un padre como tú.

Por: Luis Valdez

Seguro has escuchado de los terribles dos, pero no es para que tiembles. En esta etapa tu pequeño trata de averiguar cómo funciona el mundo, por lo cual no es fácil para él controlar sus impulsos. Imagina lo frustrado que se siente cuando sus deseos, no se cumplen y encima, ignora cómo expresar y controlar sus sentimientos, así que se convierte en un volcán en erupción, con sensaciones acumuladas orillándolo a golpear, aventar objetos o escenificar los temidos berrinches.

Espejo de emociones

Además, es una esponja que absorbe tu comportamiento también, así pues, debes tener cuidado con lo que haces frente a tu pequeño ciclón. Desafortunadamente, tal vez en algún momento, te sientes tan frustrado como él ante sus gritos, golpes y lágrimas. La solución no es gritarle, pero detén tu respiración y comienza a inhalar y exhalar lentamente, para no hacerlo.

Te aseguramos que basta implementar algunas estrategias para disciplinarlo y poner límites. Poco a poco dejará de llorar, porque la sopa se derrama de su cuchara, de morder si un pequeño tomó su carro favorito, siente invadido su espacio o tirarse al piso a llorar, porque le dijiste que es momento de guardar los juguetes.

Territorio peligroso

Las estrategias adecuadas te ayudarán a ser vencedora en esta pequeña y desafiante lucha, sin imponerte:

Estudia la zona de guerra

Si estuvieras en una batalla, primero analizarías cómo atacar. En este caso debes elegir cuando debes implementar una regla, no puedes pretender que actúe como un adulto, es decir, elige tus batallas. Es importante ser flexible con asuntos pequeños, como cuando insiste en dormir con su conejo que está manchado de comida, bastará con limpiarlo y retirar el juguete mientras duerme. En cambio debes ser inflexible al decirle que no debe pegarte, cuando no le das lo que quiere al momento. Sin embargo, es importante lo felicites porque te ayuda a poner su ropa sucia, en el cesto de la ropa, la idea es reforzar sus actitudes positivas.

Detecta los explosivos

Observa que situaciones detonan sus gritos, golpes o berrinches, lo que te permitirá anticipar el comportamiento y eliminar las posibles tensiones; por ejemplo, le encanta estar contigo en la cocina, mientras preparas la comida, pero un día descubre que puede apilar las latas; lamentablemente, podría salir lastimado y afectarlas también. Coloca un pasador en las puertas para evitar logre abrirlas y sacar las latas. Cuando vayas al súper lleva juguetes en tu bolsa, para que esté ocupado y no trate de tomar las latas. En ocasiones la solución es muy sencilla y te evitará dolores de cabeza.

Olvídate de la zona minada

Puedes pensar que es difícil identificarla, pero en realidad es más sencillo de lo que parece. Nunca salgas en auto, si vas al médico o a la tienda con un pequeño hambriento, pues estará más irritable. Tampoco trates de enseñarle reglas, cuando ha llegado la hora de la siesta. Será más cooperativo, si esperas a que despierte y le explicas porque no debe sacar todos los libros del estante; indícale que debe seleccionar uno y le contarás esa historia. Si le dices que en unos minutos tendrá que bañarse, lo preparas para la situación y reduces la tensión.

Alerta a las señales

Una cosa es ser flexible y permitirle que juegue cinco minutos más, a negarle que use la pelota un día y al otro día sí, sólo le estarás enviando mensajes confusos y no entenderá las reglas de la disciplina.

Si eres constante y le enseñas que después de jugar, debe recoger los objetos e irse bañar, después de varios días, él adoptará la rutina sin oponer resistencia. Pídele a mamá te apoye en las decisiones, para que sean un frente común y el pequeño no evada las reglas. Recuerda, es muy inteligente y sabe que con su rostro angelical logra maravillas.

No dispares

El enojo, no es un buen aliado, sólo te hará gritar e incluso golpearlo y eso no ganará su respeto. Si tu hijo adopta una actitud negativa y le gritas, porque no quiere ponerse la pijama, simplemente lograrás que se empecine en su actitud. Lo mejor es que cuentes literalmente, mientras se baja tu enojo y tratas de dialogar. Coméntale que si se pone la pijama como tú, pueden ir a la cama a leer su historia favorita, así el dejará de controlar la situación.

El principio de la empatía

Finalmente debes saber que entre los 18 meses y los 36 meses, todavía es egocéntrico, no sabe convivir con otros niños. Así que enséñale a ser empático, explícale que ese pequeño no tiene un auto cómo el suyo e invítalo a prestárselo por unos minutos, ya que él siempre lo tendrá; le enseñarás a compartir. No significa que a la primera tu pequeño accederá, pero poco a poco aprenderá a ser empático.

Trabaja en sus cualidades

En efecto, tal vez sólo piensas que eres un mal padre porque tu tesoro es un berrinchudo, tranquilo sólo es una etapa y como todo en esta vida, debes aprender a manejarlo. Sigue los tres pasos recomendados en el libro Your child...your way: create a positive parenting pattern for life:

- Anota las cualidades positivas de tu nene y una de los aspectos negativos, de su comportamiento. Ahora realiza una lista con los mismos rubros, pero apunta los tuyos.

- Crea una segunda lista, con cinco actitudes positivas del pequeño y cinco habilidades tuyas como padre. Así estarás visualizando la situación desde el lado positivo y la perspectiva empezará a cambiar.

- Observa el comportamiento de tu hijo y cuando realice alguna de las cosas, que anotaste en su lista positiva, elógialo e incluso dale un gran abrazo y muchos besos. ¿Cuál es el objetivo? Reforzar su comportamiento positivo en la mente de ambos.

Poco a poco ganarás la batalla y serás un padre orgulloso de ti y tu vástago.

 

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