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El valor de agradecer

¿Sabías que al cultivar en un infante la gratitud, puedes incrementar su felicidad en un 25 por ciento? Además aprenderá a tratar a los demás con respeto.

Por: Ida Núñez

Enseñarle inteligencia emocional, es más sencillo de lo que imaginas. Un niño entre los 12 y 24 meses, es egocéntrico, ya ha descubierto que es diferente a los demás; probablemente no es la mejor etapa para enseñarle a ser agradecido; sin embargo, a los tres años, ya es capaz de percibir emociones y expresarlas con acciones, no sólo con palabras.

Los abuelos son pieza clave en la educación de los chiquitines, tal vez a ello se debe que se muestran más receptivos ante las instrucciones de ellos, para aprender ciertas disciplinas, que les ayudarán en su vida adulta.

El momento oportuno

Cuando empieza a demandar regalos, juguetes, zapatos e incluso salidas, no sólo es momento de establecer límites, también ha llegado la hora de brindarle la valiosa lección de la gratitud.

Numerosas investigaciones han demostrado, que ante dicha actitud en la vida, se fortalece el sistema inmunológico, se duerme mejor e incluso se incrementa el nivel de felicidad, hasta en un 25 por ciento. Un estudio realizado en la Universidad de California en San Diego, comprobó que las personas agradecidas, sufren de menos inflamación y tienen un mejor ritmo cardíaco.

De acuerdo con el Centro de Inteligencia Emocional de Yale, es importante enseñar inteligencia emocional a los niños desde que van al kínder, lo cual les permite desarrollar habilidades como empatía, amabilidad, gratitud e incluso serán menos agresivo y tendrán un mejor desempeño en la escuela, según informes de la Universidad de Kentucky.

Diversas formas de agradecer

Es importante tener paciencia, serás enormemente gratificada cuando veas que tu adorado tormento, es capaz de mostrar gratitud. Algunas sugerencias serán de gran ayuda:

El ejemplo

Abuelos y padres siempre serán su modelo a seguir, así que no olvides dar las gracias en todo momento, no sólo a familiares, amigos y conocidos, has lo mismo con la persona que entrega la ropa de la tintorería o en el súper. Integra la palabra gracias en tus pláticas cotidianas. Por supuesto, no olvides agradecerle a tu nene, cuando te ayude en alguna labor cotidiana.

Ritual de agradecimiento

Establece un ritual antes de dormir, puedes preguntarle porqué darán las gracias ese día, no importa lo disparatada de su idea, agradece con él. Si da las gracias porque su pescado nada en la pecera, estarán practicando. Tú puedes agradecer porque te ayudó a acomodar la ropa en el cesto, le estarás brindando seguridad en sí mismo.

Enséñale paciencia

No puede obtener todo lo que pide en el momento. Tal vez, si le das el juguete que ansiaba después de dos meses, será más divertido y emocionante. No olvides indicarle que debe dar gracias por tenerlo.

Los regalos

Muéstrale que no siempre han de ser materiales, crea una cajita con papeles que tengan actividades de amor, como: un abrazo, una sonrisa, un dibujo y hasta recoger los zapatos. Sácala en un momento del día y pídele elija uno, léelo para saber qué hacer y dale las gracias por su elección. Todos en la familia participen, será más divertido.

Vuélvelo cooperativo

Aprovecha que cuando es pequeño desea ayudar, asígnale tareas de acuerdo a su edad, como: guardar sus zapatos, darle de comer a la mascota, levantar su plato de la mesa, ponerse la piyama. Se dará cuenta que es necesario realizar pequeños esfuerzos y que las cosas no se hacen por arte de magia.

Como siempre lo comentamos, estas son solo algunas ideas, tú puedes implementar tus propias reglas para que aprenda a agradecer.

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