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Cuando no coinciden en la disciplina

Los pequeños saben a la perfección, cual padre impone las reglas y a quién seducir por ser indulgente. Sin embargo, la situación puede convertirse en un campo minado, especialmente con tantos días en casa.

Por: Emmy Kelly

La situación no puede continuar, pues desgasta a todos los miembros de la familia, los padres pelean constantemente, los niños sienten la tensión en el ambiente y están irritables también. Así que, es impostergable elaborar un plan, para pacificar la relación y se respeten las reglas nuevamente.

Primero hay que respirar profundamente, esperar a que los niños duerman y platicar entre ustedes.

Encuentren una zona neutral

Lo cual significa, debe haber aspectos de la crianza en que ambos coincidan. No vale la pena seguir pelando por situaciones en las que no están de acuerdo. Quizá en este momento piensan que no hay nada en común, pero deben buscar bajo los escombros y encontrar los orígenes de las discusiones constantes. No se trata de desgastarse, la idea es que la calma comience a reinar en casa nuevamente.

Análisis profundo

Es importante encontrar el motivo por el que no están de acuerdo en ciertas reglas. Por lo regular, el asunto proviene de la educación que tuvieron y no creen que sea correcto aplicarlo en su familia; o viceversa, tal vez sí coinciden con un modelo de crianza estricto. Ahora ambos conforman una nueva familia y han de valorar los pros y los contras. Pero, es vital detectar esos puntos causantes de desavenencias y tratar de negociar. Tal vez papá acepta que coman dulces por las tardes y mamá no; hay que encontrar el punto medio, podrían dejar que coman algún caramelo, los fines de semana y aplicar esa regla en conjunto.

Posibles negociaciones

Una vez que acuerden los límites, es importante exponerlos a los pequeños. Mostrar firmeza en las áreas que no habrá concesiones, como en la seguridad en el auto o los códigos de respeto. Si los niños observan que hay un frente unido entre los padres, no buscarán saltarse el cerco de educación.

Lecciones únicas

Las reglas también se pueden crear en base a lo que quieren que sus hijos aprendan, pues constituirán bases sólidas para su vida de adultos. No se trata de imponer la ley y no permitir cambios. Los niños crecerán, se transformarán y los escenarios también. Así que siempre deben estar dispuestos a negociar, ya que se presentarán errores en el camino y habrá de visualizarse, nuevos panoramas para tomar mejores decisiones. Saber que pueden realizar cambios, es vital para la pareja, pues ya no será un tema causante de tensión entre ustedes. Es indispensable, mantener la comunicación abierta en todo momento.

Evita dos bandos

Ninguno puede ser el malo y otro el bueno, a los infantes ha de quedarles claro, que ambos son los padres y existe una sola línea. Cada uno debe ser capaz de controlar a los niños, a pesar de que el otro se encuentre ausente. No se vale ceder a escondidas de la pareja y pedirle que no lo cuente, pues se resquebrajarán las pautas de educación, los chiquitines son muy hábiles para salirse con la suya, pero ustedes deben ser más inteligentes.

Comunicación abierta

Cada niño es diferente y presentará diferentes desafíos, así que dejar abierta la puerta del diálogo para tomar decisiones nuevas es vital. Incluso eventos no planeados como la cuarentena, un viaje, una necesidad diferente requerirán de trazar nuevos planes o buscar otras líneas para continuar con una crianza eficiente y llena de amor.

Es una realidad, que disciplinar a los niños es un trabajo en conjunto, las reglas siempre pueden ser flexibles, mediante una negociación sólo entre ustedes.

 

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