fbpx

¿Carencias emocionales, obstaculizan el desarrollo?

Esa sensibilidad que tiene una mamá para atender a un hijo, no sólo forma parte de los cimientos de su relación, también le ayudará a crecer óptimamente. Descubre los problemas que generará la ausencia de una atención amorosa.

Por: Claudia Rodríguez Acosta, psicoanalista

El desarrollo físico de un pequeño es inseparable del desarrollo emocional y cognitivo, es una construcción compleja en la que intervienen diversos factores como: la edad y el grado de madurez fisiológica, la calidad de los vínculos tempranos, el ambiente, las expectativas de los padres (conscientes e inconscientes), etc.

El inicio de un gran aventura

Durante el primer año de vida, se observa un notorio avance madurativo, el infante adquiere cierta autonomía, se muestra más activo, lleva a cabo acciones con una intención, inicia la marcha y el lenguaje hablado. Para que esto suceda, se requiere cierto nivel de madurez fisiológica y por supuesto la satisfacción de las necesidades básicas (comer, dormir), pero también, es esencial la existencia de un vínculo en el que el bebé se sienta comprendido, contenido, seguro y amado.

La contención implica el poder ayudarle a traducir sus estados emocionales, para que no se sienta desbordado, nombrar lo que va necesitando para disminuir su tensión, conectarse con él e identificar la causa de su malestar.

Labor destacable

Esto se dice muy fácil pero en la práctica no es así, ya que requiere de un gran esfuerzo, paciencia y disponibilidad emocional de los cuidadores (madre, padre, abuelos, tíos, nanas, o quien esté a cargo del bebé). Nadie puede lograr esto de manera absoluta, por lo cual es importante aclarar que cuando se habla de contención, amor, seguridad y conexión, no se trata de perfección; sino de una madre que la mayor parte del tiempo pueda conectarse con su bebé y esté disponible para él, con las fallas y fracasos que eso implica.

También, al hablar de un  vínculo emocional óptimo, nos referimos a una relación constante, predecible y congruente; esto es, que el bebé se sienta seguro y sepa qué esperar de los demás, sabiendo que (a pesar de las fallas) siempre habrá alguien que lo auxilie y lo calme.

Lazos únicos

Todo esto se logra de diferentes formas de acuerdo al estilo de crianza de cada madre y familia. La idea es que el infante vaya organizando el mundo y que se sienta tranquilo y confiado en sus capacidades. Los nenes que cuentan con vínculos seguros y amorosos, y que no tienen ninguna condición física particular, maduran de  manera natural sin mayores problemas. Cada uno a su ritmo va teniendo logros importantes, son bebés atentos al medio externo, interesados en los demás, juguetones, activos, con una motricidad que les permite caminar y mantener el equilibrio sin grandes dificultades, platicadores, capaces de tolerar la frustración de acuerdo a su edad, pero también extrañan a sus figuras de amor. El extrañar o preferir a una persona, habla de la existencia de un vínculo fuerte y necesario para su desarrollo.

Vacíos y sus repercusiones

Por el contrario, se ha observado gracias a diferentes estudios (Spitz, Bowlby, Ainsworth), que aquellos bebés que padecieron carencias emocionales graves, que fueron cuidados por personas no disponibles emocionalmente (por ejemplo, personas muy deprimidas), que sufrieron maltrato o que los separaron  abruptamente de sus figuras de amor, mostraron repercusiones en el desarrollo.

Son infantes poco atentos y poco interesados en el mundo, son más irritables, parecen no extrañar a sus figuras principales (por ejemplo, cuando se les separa no muestran ninguna reacción emocional), incluso pueden tener retrasos en el desarrollo físico (sin que exista  ninguna causa biológica) y cognitivo (retraso mental incluso). A veces no hablan o su forma de comunicarse no corresponde a su edad, en ocasiones no son capaces de sostener su cuerpo, de mantener el equilibrio, de conservar la cabeza erguida, no caminan, no buscan la atención del adulto ni su mirada; lo interesante es que todos estos indicadores no tienen una causa biológica.

Existen opiniones erróneas en las que a veces se cree, por ejemplo: los bebés no se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor, con que sus necesidades básicas estén cubiertas es suficiente, no importa si constantemente cambia de cuidadores; si extraña a alguien y llora quiere decir que es malcriado, hay que dejarlo llorar siempre para que se acostumbre a no recibir tanta atención, no hay que cargarlo ni consolarlo para no malcriarlo, hay que dejarlo llorar para que se duerma, etc.

Atenciones esenciales

Contrariamente a todo esto, para un bebé es FUNDAMENTAL recibir atención, calidez, contacto físico y conexión emocional de alguien que esté lo suficientemente disponible para él y que le asegure no sólo la supervivencia, sino el cuidado emocional necesario para el desarrollo de su seguridad, tranquilidad y confianza en sí mismo.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *