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Alimentos aliados de la fertilidad

Una variedad de factores pueden desencadenar la infertilidad, pero integrar algunos nutrientes será de gran ayuda para lograr el propósito.

Por: Gabriela del Fueyo, Farmacobióloga

Las causas de infertilidad pueden ser muy variadas; se han identificado diversos factores relacionados con el estilo de vida, que provocan el incremento de las probabilidades de padecerla, como la edad, la alimentación, el estrés, la contaminación ambiental, las variaciones del peso corporal y el consumo de tabaco, alcohol y cafeína.

La edad afecta fundamentalmente a la mujer, mientras que en el hombre su influencia no es tan decisiva. La reserva ovárica disminuye a partir de los 25 años y su descenso se acelera a los 35, lo que reduce las posibilidades de embarazo. A esto además se suma un deterioro en la calidad de los óvulos.

Para mejorar las probabilidades de quedar embarazada debes cuidar tu alimentación: elegir alimentos sanos, saludables y variados que aporten los nutrientes necesarios.

¿Sabes cuáles necesitas para incrementar la fertilidad?

Grasas saludables

El consumo de omega-3 es insuficiente en los países occidentales, se ha observado una correlación entre su consumo y parámetros de calidad de los espermatozoides, concentración y movilidad. En los hombres, la membrana de los espermatozoides contiene altas concentraciones de ácidos grasos poliinsaturados, sobre todo omega-3.

En la mujer, se ha relacionado una alimentación pobre en grasas moninsaturadas, con alteraciones del ciclo menstrual. Encuéntralas en salmón, chía, aguacate, aceite de oliva. También se ha asociado con la infertilidad femenina el consumo excesivo de grasas trans o malas.

Proteínas en equilibrio

En el caso de la mujer, el consumo excesivo de proteínas de origen animal, se ha relacionado a un mayor riesgo de infertilidad de origen ovulatorio, frente a consumos moderados y una mayor ingesta de proteínas de origen vegetal.

En el caso de los hombres, los datos al respecto son menos claros. Entre los aminoácidos que componen las proteínas, destaca la arginina, que mejora el flujo sanguíneo. Algunos alimentos ricos en arginina son los frutos secos, especialmente las nueces y los cacahuates.

Vitaminas y minerales

El líquido seminal contiene compuestos antioxidantes, capaces de contrarrestar los daños que los radicales libres, pudieran causar tanto al esperma como a los ovocitos o incluso al embrión, haciendo peligrar su implantación en el útero. El estrés oxidativo afecta las funciones básicas que determinan el éxito de un embarazo.

Algunas opciones que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo y mejorar la fertilidad femenina:

  • Las vitaminas C y E, los carotenoides, el selenio y los polifenoles, son grandes antioxidantes y mejoran la viabilidad del embarazo. Alimentos como los cítricos y la mayoría de las verduras y hortalizas los poseen.
  • La vitamina B12, su deficiencia se relaciona con la infertilidad femenina, de presencia casi exclusiva en alimentos de origen animal. En dietas vegetarianas estrictas, podría explicar que una misma pérdida de peso pueda afectar más, al ciclo menstrual que en una alimentación convencional u ovolactovegetariana. Por eso en vegetarianos, se sugiere tomarse en suplemento la vitamina B12.
  • Zinc, un mineral relacionado con la funcionalidad y el número de espermatozoides, así como la síntesis de testosterona, es fundamental. Por ello, alimentos ricos en este mineral como el marisco, la carne, pescado, quesos y cereales integrales son adecuados para optimizar la fertilidad.

Peso bajo control

Existe una clara relación entre menor fertilidad y variaciones del peso en ambos sexos, tanto si hay obesidad o bajo peso, en ambos casos se producen alteraciones hormonales, que interfieren en la capacidad reproductiva.

Un estado de malnutrición reduce la fertilidad, ya que puede alterar el crecimiento de los folículos ováricos en la mujer, así como los espermatozoides en el hombre. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la anorexia nerviosa, donde la exagerada delgadez, produce una inhibición de las hormonas sexuales o retraso de la maduración sexual en la pubertad.

En las mujeres obesas son más probables las alteraciones en la ovulación, especialmente si la grasa se concentra en el abdomen, que decrecen al perder peso.

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