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Vence a la fatiga

Común en el embarazo, aprende a lidiar con ella.

Por: Alegra Ocampo

Probablemente sientes que hasta mover los pies para caminar, es extenuante o simplemente quisieras tenderte en la cama, toda la tarde y dormir hasta el día siguiente. Sentirte fatigada es muy común las primeras semanas del embarazo, al igual que cuando estás a punto de dar a luz.

Es uno de los síntomas tempranos del embarazo, digamos que el cuerpo comienza a bajar la velocidad, mientras se adapta a los cambios internos que ocurren para albergar al feto. Obvio, las hormonas están implicadas y es básicamente cortesía de la progesterona, que aumenta repentinamente en el primer trimestre, al mismo tiempo que el volumen de la sangre para suministrarla a la placenta, por lo que tu corazón necesita bombear más rápido, de acuerdo con informes de la University of Rochester Medical Center.

No sólo se presenta durante el primer trimestre, por lo regular se confabula con la falta de sueño, durante los dos últimos meses de la gestación. Lo primero es escuchar a tu cuerpo y no forzarlo. Implementar algunas tácticas marcará una gran diferencia y salpicará tus días con vibraciones energizantes:

- La alimentación es clave, no te saltes el desayuno, si las náuseas te lo permiten. Realizar pequeñas comidas, que incluyan proteína, cada tres horas puede brindarte vitalidad. Prueba una manzana en rebanadas con mantequilla de almendras, 5 zanahorias baby con hummus, un huevo cocido con una naranja, un yogur griego con dos cucharadas de granola, rebanadas de pepino con queso crema. Evita los panes o dulces, que sólo elevarán tus niveles de glucosa momentáneamente y después te devolverán el cansancio, al no mantener estables los niveles de azúcar en la sangre.

 

- Por la tarde tus ojos se niegan a permanecer abiertos, si puedes tómate una pequeña siesta de 15 0 20 minutos, notarás una gran diferencia; si no es posible realiza los siguientes estiramientos:

* Eleva tus brazos por encima de tu cabeza, toma tu muñeca izquierda y lentamente jala la parte superior de tu cuerpo, hacia la derecha y regresa al centro. Repite el movimiento a la inversa, es decir, toma tu muñeca derecha con la mano izquierda y jala hacia la izquierda. Mantén la posición 10 segundos por cada lado.

* Siéntate derecha, lentamente baja los brazos a los costados de tu cuerpo, al tiempo que te encorvas al frente, para tratar de tocar con la punta de tus dedos el piso. Mueve tu cabeza de un lado a otro varias veces. Poco a poco encórvate mientras te desenrollas para volver a quedar completamente sentada con la espalda recta. Incluso te servirá para relajar tu espalda.

* Realiza de tres a cinco repeticiones.

- Otra opción para sacudirte el cansancio, es salir a caminar por 10 o 15 minutos, ver un escenario diferente al de la oficina, te ayudará a despejarte e incluso logrará que duermas mejor por la noche.

- Prolonga tu sueño, es decir, prueba a acostarte una hora antes de lo habitual, para obtener un poco más de descanso. Te sorprenderá cuando te levantes con un mejor ánimo. Por supuesto, lo ideal es dejar de usar tus dispositivos electrónicos una hora antes de acostarte.

- No te sientas culpable por sentirte cansada, es parte del embarazo. Lo mejor sería pedir ayuda, para limpiar la casa y realizar las compras de la despensa, para que puedas descansar.

- Sustituye el café para mantenerte alerta, por un difusor con aceite esencial de mandarina o limón, además fortalecerá tu sistema inmunológico. Si no deseas la fuerza, del aroma, en toda la habitación, prueba a poner una gota entre tus sienes y frótala, notarás un cambio positivo en tu estado de ánimo. No olvides tomar al menos dos litros de líquidos a lo largo del día.

- En cuanto llegues de la calle tras realizar tu jornada de trabajo, eleva tus piernas sobre una pared, lentamente te relajarás e incluso lograrás desvanecer la inflamación.

 

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