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Sorpresas inesperadas

Sorpresas inesperadas, toda futura madre ansía la llegada del bebé, pero no llegará solo tu nueva faceta de mamá, sino que traerá contrariedades que no esperabas. La buena noticia es que como el abdomen de embarazada, serán pasajeras.

Por: Clara García

Nadie te prepara para este tsunami, pues además de atender a tu hijo, será necesario que prestes atención a una oleada de eventos que irrumpirán en tu vida, que en realidad forma parte del posparto y nada podrá evitar que la marea suba; sin embargo, tampoco es para morir de un susto, tras la tempestad viene la calma, te lo aseguramos.

Agotamiento

El parto es agotador, pues desde unos días antes la incertidumbre te volverá su presa. Sin embargo, el cóctel hormonal que se suscita para que el nene haga su arribo, te hará sentir Wonder Woman.

El evento es extenuante y la felicidad de mirar a tu hijo, te mantendrá en el limbo. Una vez que pasen los efectos del medicamento, probablemente aparezca un ligero dolor más allá de tus pantaletas o en el busto que comienza a inflamarse como aviso de que estás lista para la lactancia.

Cuarentena

Cambios emocionales se suscitarán pues tus hormonas se encuentran todavía en movimiento.

Probablemente no sea fácil sentarse nuevamente por unos días o hasta semanas si te hicieron una episiotomía. Será de gran utilidad congelar algunas toallas sanitarias en el refrigerador y colocar sobre la herida, sentirás un gran alivio te lo aseguramos.

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Salford, en Inglaterra, la mayoría de las madres entrevistadas reportaron que requirieron hasta de un año para que su cuerpo volviera a la normalidad.

Entuertos

¿Crees que los espasmos que te ayudaron a expulsarlo, desaparecen una vez que tienes a tu tesoro en brazos? Pues no, resulta que las contracciones uterinas son necesarios para que el útero se contraiga para volver a su tamaño habitual, pero no es el único que tiene que acomodarse, los intestinos también.

Los movimientos que se generan son conocidos como entuertos y no todas las mamás los perciben fuertemente.

En algunas ocasiones se hacen acompañar de estreñimiento, por lo que te recomendamos un desayuno rico en papaya y avena, que son fuentes de fibra.

Tristeza

No sabes porqué y de repente empiezas a llorar de la nada, ocurre por los cambios bioquímicos, hormonales y psicológicos tras el alumbramiento.

No tienes que esconderlo, pues cerca del 80 por ciento de las mujeres sufren algún tipo de alteración en el posparto.

Si aparece entre los dos o cuatro días posterior al parto y desaparece a las tres semanas se trata del Baby Blues, sólo un 50 por ciento de mamás la sufren.

En cambio si se deja sentir desde el alumbramiento y se prolonga por meses o hasta un año lo mejor es pedir ayuda médica y no pasar por ese trance sola; en México entre un 12 y 32 por ciento de las madres sufren de depresión posparto.

Tener unas lindas pijamas, tu labial favorito y unas sandalias mullidas te brindara seguridad en ti misma, en esos días que todo te aprieta y que no te sientes cómoda.

Caída de cabello

Lo brillante que se mantuvo durante el embarazo, se esfuma a los pocos días del arribo del recién nacido.

También en este caso las hormonas juegan un papel importante. No te agobies, después de tres meses la caída cesará, así que no hay forma de que te quedes calva.

Puedes recurrir a Pilexil poder anti caída, un tratamiento integral que lo fortalece.

Larga menstruación

Tras una larga ausencia de nueve meses, ahora durará hasta 20 días y suele acompañarse de coágulos.

Tiene un inicio abundante y va decreciendo al paso de los días.

Así que en tu maleta y en casa guarda algunos paquetes de toallas para flujo abundante, para que no te tome por sorpresa.

La buena noticia, es que nada es eterno y todos esos cambios pasarán y poco a poco ya no te dolerá el busto mientras lactas, ni sentirás una gran molestia al sentarte, entrarás en tu ropa de antes y tu bebé dormirá más horas por las noches.

El oficio de madre no es fácil; sin embargo, si es altamente gratificante, ya que eres la encargada de guiar la vida de ese pequeño e inocente hijo tuyo.

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