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Que reine la calma

Involucra sus sentidos y los tuyos para que el bebé se adapte a su nuevo entorno fuera del útero.

Por: Clara García

Los primeros días o semanas en este mundo pueden resultar abrumadoras para un bebé, necesita ajustarse a un nuevo ambiente que le resulta ruidoso, brillante, vibrante e incluso frío, especialmente en otoño e invierno. Imagínate desde que sale de la vagina, varias personas lo esperan, lloran y gritan, mientras él ya no se encuentra en ese sitio oscuro, pero confortable.

Es como si dijéramos: “luces, cámara, acción” y él girara en una espiral de emociones y sensaciones. Pero, puedes aprovechar sus sentidos para brindarle la calma, de acuerdo con especialistas de la Escuela Pritzker de Medicina de la Universidad de Chicago.

Acciones calmantes
Prueba una o varias estrategias hasta descubrir cuáles son las más eficientes para que deje de llorar:

  • Tacto, úsalo para masajearlo suavemente o puedes cargarlo mientras lo balanceas. Desvístelo y recárgalo sobre tu torso desnudo o el de papá. Te sorprenderá lo que logras, al contacto piel con piel; además el sonido del latido de tu corazón generará un efecto tranquilizador. De hecho se ha descubierto que los bebés que fueron acurrucados de esta forma, respiran mejor según un estudio realizado por la Universidad de Vanderbilt.
  • Oído, estará familiarizado con tu voz por lo que responderá si le platicas suavemente, en especial los primeros días en este mundo, además estrecha el proceso de vinculación entre la madre y el hijo. Escuchar una música suave también puede tener el poder de tranquilizarlo. De hecho, los estudios demuestran que la música clásica ayuda en el desarrollo de su cerebro, durante los primeros cinco años de vida e incrementa su capacidad intelectual.
  • Olfato, realmente lo calma tu aroma personal. Está comprobado científicamente, que reconoce el olor de su mamá unas horas después de nacer; además, el sudor de la madre en ese período despide un esencia muy similar al del líquido amniótico. Realiza una prueba, dale el pequeño a su papá y tú aléjate unos pasos, te sorprenderá como gira su pequeña cabeza hacia donde te encuentres, lo logra porque detecta tu aroma. Así que evita ponerte perfumes o cremas con demasiadas esencias que disfracen tu peculiar olor.
  • Gusto, en el útero llevó un aprendizaje de sabores. ¿En qué consiste? Disfrutaba de lo que su madre comía a través del líquido amniótico y continuará haciéndolo a través de la leche materna. Aunque no lo creas encontrará consuelo en los sabores familiares. Prueba a lactarlo cuando llore tal vez el dulce sabor lo calme. De hecho está comprobado que si la madre consume dulces, durante el embarazo, el feto traga más líquido amniótico; pero no significa que aumentes tu ingesta de azúcares.
  • Vista, desde que está en el útero es capaz de diferenciar la luz a partir del séptimo mes de embarazo, según una investigación publicada en Developmental Psychobiology. Cuando nace no logra ver más allá de unos 20 centímetros y tampoco distingue los contornos de forma clara, casualmente es capaz de ver a la distancia que la mamá lo mira mientras lo mantiene abrazado. Así que establece contacto visual con él mientras lo cargas y sostienes, algún objeto de un tono vibrante como una sonaja, te sorprenderá que lo calma. Hasta el segundo mes podrá distinguir los colores vibrantes, por ello se sugiere el uso de un móvil colgante.

    Te aseguramos que se sentirá protegido con todos estos cuidados.

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