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Protección inmunológica continua

 

Para que el feto logre su desarrollo óptimo requiere un cuidadoso equilibrio de escudos protectores, que sólo la madre puede brindarle y que prolongarán su efectividad unos meses tras su nacimiento.

Por: Clara García

El cuerpo femenino es una maquinaria impresionante, que cambia el funcionamiento de algunos órganos y realiza nuevas funciones para lograr el crecimiento del feto. Descubre que mecanismos se activan.

Sistema inmune
Los médicos saben que el sistema inmunitario durante el embarazo se ajusta para evitar que el cuerpo femenino rechace al feto. Un estudio realizado en la Universidad de Stanford reveló que la sincronización de los cambios en el sistema inmunológico, siguen un patrón preciso y predecible en el embarazo normal, que incluso podrían determinar el parto prematuro; sin embargo, aún trabajan en esas investigaciones.

La placenta
Aparece únicamente durante el embarazo, se adhiere al revestimiento del útero y conserva el cordón umbilical; así logra cumplir a cabalidad sus funciones de permitir la entrada de oxígeno, nutrientes y sangre al feto; al mismo tiempo se deshace de los desechos. Además actúa como un escudo contra las bacterias, pero no puede atacar a los virus. Al final del embarazo transmite anticuerpos que le aportarán inmunidad durante los tres primeros meses de vida al pequeñín.

Las hormonas
Se encargan de preparar el cuerpo de la madre para albergar al feto y le ayudarán a lactarlo; sin embargo, su servicio va más allá y durante los nueve meses logran desaparecer o aliviar algunos de los síntomas de las afecciones crónicas como la psoriasis, la esclerosis múltiple, artritis reumatoide e incluso la diabetes en la madre.

Desafortunadamente, después del nacimiento del bebé, las mamás aquejadas por alguna de ellas podrían presentar una recaída durante los primeros tres meses de acuerdo con un estudio publicado en el Journal Clinical Inmunology.

Lactancia
Es como extender su pase de atención inmunológica, pues una vez que el bebé sale del útero la madre le brinda anticuerpos para protegerlo de infecciones y otras enfermedades a través de la leche materna. Algunos de los linfocitos de la mamá emigran desde los tejidos intestinales a las glándulas mamarias para proporcionarle protección contra microbios.

Los estudios han demostrado que disminuye la presencia de diarrea, vómitos, infecciones, estreñimiento y eczema en los nenes. Incluso reduce las probabilidades de obesidad, asma, rinitis y alergias.

Inicio de la microbiota
Mientras el feto está en el útero su tracto gastrointestinal, intestinos y ano, se encuentran en una zona estéril. Pero al deslizarse por la vagina de la madre durante un parto vaginal, comienza su colonización con varios microbios y se inicia la formación de la microbiota estomacal, que ayudará en su salud al apoyar a la digestión, absorción de carbohidratos y prevenir enfermedades intestinales.

Se ha demostrado mediante investigaciones que los pequeños nacidos por cesárea, tardan hasta seis meses en establecer su microbiota intestinal, mientras que los nenes que nacen por vía vaginal lo consiguen en un mes.

Extensión de protección
Esta maravillosa protección que genera la madre durante la gestación, le provee un 90% de anticuerpos durante los tres primeros meses de vida al pequeño, por lo que es importante comenzar con las inmunizaciones a través de las vacunas para mantenerlo protegido una vez que nace. Consulta con el pediatra el calendario de vacunación.

Como te habrás dado cuenta eres clave fundamenta, pues le brindas al bebé diversos componentes esenciales para un crecimiento sano, a pesar de que su sistema inmunológico aún está inmaduro dentro del útero y en sus primeros meses de vida.

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