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Posparto, tiempo de cambios y exigencias

Por: Psicoanalista Claudia Rodríguez Acosta

La vida siempre está llena de cambios, uno de los momentos clave en que hay una transformación profunda e impacta en todos los ámbitos, es la maternidad.

Las semanas que dura el embarazo son preparatorias en todos los sentidos, el cuerpo hace lo propio para posibilitar una nueva vida y la mente también; sin embargo, aún con toda la preparación, el posparto llega como un empujón en seco, transportándote a otro mundo. Si hablamos en sentido estricto, en este período llamado de "recuperación" no todo se rescata, pues nada volverá a ser igual.

Tu mundo se transforma

A qué cambios en específico me refiero:

- La identidad se transforma, aquello que te identificaba cambia, pasas de ser hija, amiga, esposa, profesionista, etcétera, a ser también madre y eso se dice fácil, pero implica una gran evolución psíquica. Ahora ya eres "la mamá de", tienes un cuerpo diferente, de pronto ves la vida y el mundo de un modo distinto; tus gustos, preocupaciones, sentimientos, valores, creencias y todo aquello que era parte de ti se replantea. "Tú ya no eres tú".

- Las preocupaciones cambian: de pronto, lo que antes era importante deja de serlo, surgen nuevos miedos y muchas dudas. Ahora alguien depende totalmente de ti y eso es una gran responsabilidad, más grande que cualquier otra en la vida. Es más probable que te fijes en las enfermedades, peligros, el clima, los hábitos de alimentación y sueño; entiendes mejor a otras mamás, te vuelves más temerosa y al mismo tiempo más valiente y capaz.

- Lo que era fácil de hacer cotidianamente, se vuelve difícil de realizar. Me refiero a actividades "simples" como leer, ver la televisión, dormir, comer, todo aquello que se hacía sin mayor problema, de pronto se vuelve un privilegio. La llegada de un hijo implica adaptarse a él, esto es un gran cambio que de inicio puede resultar cansado y abrumador.

- La madre está en una etapa vulnerable y al mismo tiempo es responsable de un bebé, que es 100 por ciento dependiente. Se tienen que hacer malabares para lograr cuidar al recién nacido sin descuidarse. Es esencial la ayuda de personas cercanas y cálidas, que apoyen a la nueva mamá para que ella a su vez pueda cuidar de su nene.

- Aquellas expresiones de que jamás harías, lo empiezas a hacer; siempre es más fácil opinar desde lejos, pero cuando uno está viviendo la situación todo cambia. Al tener a un recién nacido dependiente totalmente de ti, empiezas a relajarte más en algunos temas y a volverte más exigente en otros.

Demandas de alto nivel

El posparto apremia demasiado, no sólo por parte del bebé hacia la mamá, sino también el mundo exige excesivamente a la nueva mamá. Al menos en México, vivimos en una sociedad que reclama reincorporarse rápidamente, a la vida laboral, social y familiar como si nada hubiera pasado o como si todo lo experimentado, fuera únicamente motivo de felicidad y plenitud. La familia quiere conocer al nuevo miembro de la familia y es entendible; sin embargo, pocos piensan en que mamá y bebé necesitan tiempo a solas, para conocerse y adaptarse.

La sociedad exige a la nueva mamá: que sea casi perfecta, se deprima pero no tanto, cuide a su chiquitín y no se atreva a hablar de la parte difícil de la maternidad, al menos no con todas sus letras. No se habla de que así como muchas mujeres, se sienten felices y agradecidas, a pesar del cansancio y las angustias, hay otras para quienes la llegada del bebé, las deprime por años o las aleja de su pareja.

En lo laboral la exigencia es evidente, sólo se dan algunas semanas de tiempo para recuperarse, sin pensar en la importancia que la madre, pase la mayor parte del tiempo con su hijo, al menos durante el primer año de vida. Socialmente, no se posibilitan espacios para que madres y padres, compartan experiencias y sentimientos que los hagan sentir acompañados. Así, el posparto puede convertirse en un periodo arduo y solitario.

Apoyo entre mamás

Es paradójico que un momento tan lindo, difícil, importante y vital para el desarrollo del bebé, así como para la salud física y psíquica de la mamá, sea poco valorado y menos acompañado. Las exigencias son enormes y a veces los recursos insuficientes, así es en muchos casos el posparto, que si bien es resultado de dar vida y renovación de muchos sucesos, a la vez implica un enorme esfuerzo físico y psíquico agotador; tal vez una manera de hacerlo menos desgastante, sea precisamente escuchando lo que cada mujer siente y piensa, sin juicios ni adoctrinamientos, sino solo acompañando a la nueva mamá, pues bastante ha hecho con permitir, que alguien más habite su cuerpo y sus pensamientos, al punto de cambiarle la vida.

 

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