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Pequeño en erupción, contrólalo

Entre los dos y tres años se dará cuenta que está separado de mamá, comenzará a afirmar su pequeña personalidad. Con enfoques positivos podrás guiarlo para que no haga berrinches.

Por: Ida Núñez

A la edad de 24 y hasta los 36 meses comienza una explosión de habilidades por cuenta propia, comunicará sus gustos, actuará de manera independiente, al ampliar su lenguaje está apto para expresar deseos, ideas y necesidades. Sus sentimientos también están en erupción; sin embargo, es un chiquitín que no comprende la lógica, por lo cual no es muy hábil para controlarse. Son algunos de los motivos por los que se le denominan los terribles dos años.

Los abuelos siempre pueden ser partícipes de la educación, en esta etapa se convierten en guías durante las visitas o incluso si son responsables de cuidarlos, pues ambos padres trabajan. Es un buen momento para que los abuelos, se conviertan en guías positivos y evitar malcriarlos. Nuestras recomendaciones lograrán que deje de lado los berrinches típicos de la edad.

Un buen ejemplo

Si te observa que para pedir algo gritas u omites decir por favor, se comportará igual pues será tu espejo. Así que antes de comportarte de forma impositiva, habla pausado, sereno y solicita todo por favor. Incluso es un excelente método para controlar las rabietas, pues te encantará verlo imitarte.

Premia su esfuerzo

Cuando juegue sin pelear o enojarse es momento de felicitarlo, los reconocimientos positivos lo hacen feliz. Juega con él, apilen los bloques de madera y antes que les dé un golpe para derribarlos, dile: mira lo que logramos somos súper constructores; dejará de llamar la atención con acciones negativas.

Lecciones de autocontrol

Por lo regular cuando se comporta desafiante y avienta cosas, no sigue instrucciones o llora, se debe a que no encuentra la forma de expresar sus sentimientos o no logra satisfacer necesidades. Platica con él de las sensaciones, por ejemplo: si se te olvidan las llaves, puedes comentarle que no te sientes nada bien por ese descuido, pues ahora tendrán que esperar a la abuela para abrir la puerta; o si está triste porque mamá no llega, dile que tal vez se sienta mejor si observan algunas fotos de ella o le llaman por teléfono para que escuche su voz.

Escúchalo

Pregúntale cuál es el motivo de su llanto, tal vez tiene hambre o desea salir a jugar. Explícale que mientras llora no podrán hacer otra actividad, que es necesario calmarse para que se coma un trozo de manzana o para ver mientras

caminan. Puede ser que necesite sentarse un momento, para calmarse y continuar libre de lágrimas. Poco a poco logrará expresar necesidades.

Cumple promesas

Son básicas para que aprenda a respetar, sin importar si son buenas o malas. Si le prometes llevarlo al parque si se duerme temprano, al día siguiente deben salir al parque, después de desayunar. En cambio cuando le dices que si deja regados los juguetes no podrán leer un cuento, también suspende la lectura.

Muéstrale empatía

Tal vez se encuentre muy divertido en casa de sus primos jugando con la mascota y no quiera irse, explícale que es importante regresar para recibir a sus papás cuando lleguen de trabajar. O si quiere comer desesperadamente, indícale que podría quemarse y observe que aún le sale humo a la sopa, tal vez si ambos le soplan suavemente se enfríe más rápido.

No olvides las rutinas

Recuerda la importancia de aplicarlas en la vida cotidiana de un niño, pues le brindan seguridad. Compra un reloj de huevo y llévalo al baño para indicarle que el lavado de dientes debe durar dos minutos o que necesitas 10 minutos para que doblen la ropa después del kínder para salir a jugar. Es importante usar la alarma para que comprenda los seguimientos, incluso aprenderá a esperar.

Empodéralo

A pesar de su corta edad es apto para hacer pequeñas tareas, como ayudarte a sacar los manteles para la mesa o guardar los zapatos bajo la cama. Por lo regular siempre es cooperativo y se siente grande o importante al hacerlo. Lo mejor es si le agradeces su ayuda, también comprenderá el valor de decir gracias.

Arriba las risas

Con todas las indicaciones anteriores no te estamos pidiendo que te conviertas en un ogro. Pueden cantar mientras están en casa o rascarle suavemente las orejas antes de ponerle el suéter para salir a caminar. Lo ideal es que pasen súper bien el tiempo que estén juntos.

Las risas solucionan grandes dramas de los pequeños, es importante que aprendan a divertirse.

No todo será un cuento de hadas, recuerda que habrá de enfrentar situaciones desafiantes, pero si le avisas que habrá cambios unos minutos antes, será más fácil que quiera dejar de jugar para irse a bañar.

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