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¡Peligro! Exceso de control

BEBE CURIOSA

¿Sobreprotección? En realidad no lo estarás protegiendo, por el contrario lo perjudicas.

Por: Ida Núñez

Al llegar a los dos años, empieza a mostrar los primeros signos de independencia, en vez de llorar debes alegrarte pues significa que lo has criado bien. Aunque lo niegues es innato en él, las bases se establecen en la primera infancia; lo peor es que te lo exigirá, así que lo mejor será no interponerse en su camino cuando dice: “yo puedo” “tu no”. Esas frases implican que necesita hacerse cargo de sí mismo, la sobreprotección sólo sería un bache en su camino.

Ensayos a la vista
Sin embargo, no significa que debes dejarlo que haga lo que quiere. Lo ideal es apoyarlo ya que durante este lapso de aprendizaje necesita ensayar. ¿Cómo? En efecto, se convertirá en un ávido explorador, pero volverá a buscar el cobijo de sus padres. Es decir, necesita correr tras la mascota, pero en algún momento se cansará y buscará los brazos de mama y pedirá agua. Pero sólo si lo dejas hacerlo aprenderá. Tu tarea consiste en observarlo y detectar cuando necesita asistencia.

Carga de emociones
Mientras él se divierte en busca de aventuras, los padres experimentan ansiedad, miedo y angustia. Desafortunadamente no te ayudará ni tampoco a él, pues lo frenarás, recuerda que ellos son como esponjas. ¿Qué implica?

- La ansiedad, no sólo te fatigará también enviará un mensaje de riesgo a tu chiquito, pues inevitablemente tratarás de sobreprotegerlo. Si quiere subir a una resbaladilla sin tu ayuda, es posible que tu rostro muestre desaprobación o tu tono de voz al decirle: ¿estás seguro? El mensaje es negativo de incertidumbre.
- El enojo, en este caso tu voz será chillona, por no decir histérica, mientras lo amenazas ante algo que desea realizar, como cuando quiere cargar el portafolio de papá mientras le gritas: “noooooo”. En otras palabras le estás diciendo: “no puedes hacerlo”. Es mejor comentarle: “tal vez entre tu y yo podamos cargarlo”.
- Tristeza, es verdad, no es fácil ver como tu bebé creció y tu cara lo refleja, cada que quiere buscar nuevas experiencias. Sólo conseguirás que se sienta culpable de ver tu rostro cuando repites “seguro que quieres ir con los abuelos”. Sólo lo colocas entre la espada y la pared.

Déjalo ser
En verdad no existe una fórmula que impida se caiga, pero sólo si lo intenta tanto tu como él lo sabrán. Tu tarea como padre consiste en dejarlo experimentar e incluso alentarlo, mientras el aprende a diferenciar los riesgos. Aunque, si es importante retirar de su camino objetos que sean un riesgo potencial, como los botes con limpiadores o los enchufes de cables.

La buena noticia es que los nenes no se rinden fácilmente y si lo dejas, intentará subir las escaleras de tal forma que no se caiga, te sorprenderá lo que puede hacer bajo tu experta vigilancia.

Es necesario que le muestres una sonrisa como aprobación, no muevas una mesa si quiere pasar, tendrá que descubrir la dificultad de moverla y que debe buscar otro camino. Si le quitas los obstáculos, no lo dejarás lidiar con la frustración, tal vez llore e incluso corra hasta tus brazos, pero tratará de nuevo si lo animas o le indicas que probablemente llegue hasta la pelota si rodea la mesa.

No lo limites
La sobreprotección le impedirá conocer el camino al éxito. No llores si el corre emocionado al interior de la guardería para jugar con otros niños, mejor siéntete feliz de estar criando un niño independiente.

Déjalo experimentar y el mismo pedirá tu asistencia, probablemente te diga: “solo” para tratar de ponerse el zapato, pero terminará pidiéndote ayuda para abrocharlo y correr. No le cortes las alas, lo mejor es que aprenda a volar con ellas.

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