fbpx

Mamás felices, niños felices

La maternidad no es aquello que te llenará de energía y felicidad. Antes de ser madre, debes estar feliz contigo misma, con la vida y los proyectos que tienes, incluyendo la idea de tener un hijo.

Por: Claudia Rodríguez Acosta

Es curioso que en los últimos años han aparecido muchos expertos y cursos orientados a quienes aspiran a ser padres; ya no sólo es la figura del pediatra o de la abuela, sino que cada vez es más común pedir opinión a psicólogos, pedagogos, maestros, e incluso buscar en google, información sobre cómo ser una “buena” madre, qué hacer o no hacer y qué está “bien” o “mal”.

En busca del arco iris

Desde el embarazo muchas parejas acuden a cursos preparatorios para el parto, en los que les dicen cómo será esa etapa, qué sentirán, qué deben hacer, amamantar o no hacerlo, dejar llorar a tu hijo, ¿por cuánto tiempo?, ¿cómo reaccionar ante los berrinches? y ¿cuándo llevarlo a la escuela? Todas estas dudas pueden adquirir dimensiones estresantes para una madre.

¿Quién tendrá la respuesta a todas esas preguntas y preocupaciones? Ninguna mujer está totalmente preparada para ser madre, porque eso sólo se aprende al pasar de los años, al ver crecer a tu hijo, al acertar y equivocarte, no por lo que te cuentan y sí por lo que vives.

Un arduo camino

Ser mamá requiere tiempo y mucha energía, no sólo por el hecho de cuidar a alguien que depende completamente de ti, sino porque al mismo tiempo hay que lidiar con opiniones, consejos y recomendaciones de los demás.

Lo real y único que tu hijo necesita es una mamá feliz con su vida, que disfrute la realización de sus quehaceres y tenga una relación satisfactoria de pareja. Los únicos sabedores de lo que les hace bien a los hijos y a toda la familia, son los padres.

Aprendizaje ilimitado

Ser una buena mamá o un buen papá es lograr conectarte con tu hijo, confiando en tus decisiones y sabiendo también que con frecuencia habrá resultados diferentes a los esperados o deseados. Mamás perfectas no existen y sí madres “suficientemente buenas” (término de Winnicott), que logran relacionarse con sus hijos a su manera, a su ritmo, con sus errores y sus aciertos.

Al lograrlo, lo demás vendrá poco a poco, habrá momentos difíciles, pero predominará el amor, el deseo y la confianza en que tus decisiones son correctas. Ser una mamá feliz no implica renunciar a ti, al contrario, requiere cuidarte en todos aspectos para ser un ejemplo a seguir por tus hijos; podrás conectarte con

ellos porque tienes la tranquilidad de estar segura en diversos ámbitos de tu vida (pareja, trabajo, economía, etcétera). No es una tarea fácil ya que implica ser una mujer satisfecha con lo que eres, tus elecciones y lo que haces, poder reponerte de los fracasos, errores y confiar.

Tu propio verdugo

Eso es lo que todo niño necesita y debe tener para poder crecer; entonces ser madre va más allá de tips y recomendaciones, más bien tiene que ver con la construcción de una de las relaciones más cercanas, que se tienen en la vida y esa cercanía será la única brújula que te guiará en tus decisiones.

En este sentido, uno de los principales obstáculos para lograr todo esto es LA CULPA, los “hubieras” y todos aquellos pensamientos recurrentes, que pueden llegar a ser martirizantes para algunas mujeres.

Tal vez sea importante tener presente que tener hijos implica un desafío en el cual ante cualquier decisión, siempre quedará la duda de haberlo hecho mejor, pero también peor.

Un gran tesoro

Los bebés y niños necesitan mamás que se sientan fuertes y confiadas en sus decisiones, pacientes consigo mismas y les enseñen a disfrutar lo bueno de la vida y a aceptar aquello que no hay. Para un pequeño sus padres son los mejores, y en ellos confían; entonces, habrá que asumir esa parte de fortaleza y cuidado, más que de culpa y miedos.

 

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *