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¿Los lácteos no son tus amigos?

Algunas pistas te dejarán saberlo, pero no todo está perdido para que logres ofrecerle calcio al pequeño, necesario para la formación del esqueleto del feto en el útero, existen opciones.

Por: Ida Núñez

Sin lugar a dudas el calcio que proveen los lácteos, es esencial tanto para la madre como para el pequeñín que se está formando en el útero. El feto al final de los nueve meses de gestación, tendrá en su composición 30 gramos de calcio, aportados en su totalidad por la madre. Es por ello que se sugiere incrementar en un 50 por ciento la ingesta de calcio, con la finalidad de que los huesos maternos no se descalcifiquen, mientras el feto se mineraliza.

Importantes cifras

Durante la lactancia, 250 a 350 miligramos de calcio son transferidos al lactante a través de la leche materna; durante los primeros tres meses la madre le brindará al bebé el tres por ciento de su calcio corporal. Como la naturaleza es sabia, dichas perdidas se recuperan después de los seis meses; mientras que la lactancia mejora la densidad ósea y protege de las fracturas, siempre y cuando la madre lleve una dieta equilibrada y con aportes de calcio. Durante este lapso se sugiere entre 1200 y 1500 miligramos al día.
Las mejores fuentes de calcio para el embarazo y la lactancia son los lácteos, pues el porcentaje de absorción del calcio se sitúa entre el 20 y 45 por ciento. Se puede obtener de la leche, yogur, queso y crema.

Problemas a la vista

Puede nublarse el panorama cuando hay intolerancia a la lactosa, que ocurre cuando el intestino delgado no produce suficiente lactasa o su función está alterada. Dicha enzima es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos; es generada por las células del intestino delgado en cantidades suficientes para digerir la lactosa.

¿Cómo detectarla?

Aparecen en un lapso de 30 minutos a dos horas, del consumo del lácteo:
- Genera dolor abdominal, inflamación y gases.
- En casos más graves presenta cólicos, diarrea, estreñimiento y hasta defecación con ardor y vómito.

No debes confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche de vaca, que afecta el sistema inmunológico, mientras que la intolerancia es tan sólo un problema digestivo.

Detonantes

¿Sabías que 30 por ciento de los adultos presentan intolerancia a lactosa? Varios factores pueden ser la causa:

- Recurrentes infecciones en el intestino ocasionados por un virus o bacteria, que pueden dañar las células que lo recubren.
- Enfermedad del Crohn
- Enfermedad celíaca

- Cirugía gastrointestinal
- Tratamientos por radiación

Soluciones eficaces

No existe cura, pero sí es posible eliminar los síntomas al restringir los lácteos. Si crees que la padeces lo mejor es acudir con el médico, en busca de una valoración para evitar cuadros de diarrea, alteración en la absorción de los nutrimentos e incluso padecer desnutrición.

Existen opciones que pueden ser de gran ayuda:

- Si toleras el yogur y queso, continua con ellos en tu dieta.
- Es importante eliminar alimentos que lleven en su preparación leche como panqués, galletas, margarinas, aderezos, cremas e incluso aliños de carnes o pasta.
- Busca el calcio en otras fuentes como: brócoli, espinacas, nabos, sardinas enlatadas, almendras, nueces de Brasil, semillas de girasol, germinados, algas, garbanzo, lentejas, alubias y soya.

Finalmente pregunta a tu médico si es necesario que consumas tabletas de calcio.

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