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Logros de la hormona del amor

La oxitocina, será responsable de los primeros procesos sociales, perceptivos y cognitivos. Pero, ¿la madre puede influir también? Conoce los nuevos descubrimientos científicos al respecto.

Por: Clara García

Jugar y abrazar al bebé ayuda a configurar su sistema endócrino, el cual está constituido por glándulas productoras de hormonas, que son mensajeros químicos del organismo. En realidad tiene varias funciones:

- Libera hormonas en el torrente sanguíneo, lo cual facilita que lleguen a otras células del cuerpo.
- Ayudan a controlar el estado de ánimo, el crecimiento, el desarrollo, el metabolismo e incluso la reproducción.

- Regula la cantidad que se libera de cada una de las hormonas.

Fabrica hormonal
De acuerdo con Kids Health, las hormonas principales que se producen en el sistema endócrino son las siguientes:

- La hormona del crecimiento, que ayudará en el desarrollo de los huesos y de tejidos en el cuerpo.
- La prolactina, que activará la fabricación de leche cuando las mujeres lactan. - La tirotropina, que incitará la fabricación de hormonas tiroideas.
- La corticotropina, que impulsará la glándula suprarrenal para que fabrique determinadas hormonas.
- La hormona antidiurética, responsable de controlar el equilibrio hídrico del cuerpo.
- La oxitocina, encargada de las contracciones en el parto y secreción de leche materna. También es un neurotransmisor que produce múltiples efectos en el sistema nervioso central. Está relacionada con la confianza, la formación de vínculos, la empatía e incluso regula el miedo.

Formadora de relaciones
La oxitocina es una hormona extremadamente importante, involucrada en la interacción social y la unión en mamíferos, incluidos los humanos. Les ayuda a relacionarse con los demás. Fortalece la confianza, la cercanía en las relaciones y puede desencadenarse por el contacto visual, la empatía o el tacto agradable, según el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas.

Para saber más acerca de la oxitocina un equipo de la Universidad de Virginia y el Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas, realizaron un estudio epigenético entre 101 bebés y mamás. Cuando los pequeños cumplieron cinco meses de edad, los investigadores observaron su actuación durante cinco

minutos, así como su comportamiento. También se les dieron cuatro juguetes y un libro de juegos infantiles; además recolectaron muestras de saliva.

Durante la interacción se calificó:
- Qué tan cerca estaba la madre de su vástago. - Cómo respondía ante la angustia del pequeño. - La cantidad de contacto visual.

La sesión se repitió cuando los bebés tenían 18 meses. También se recolectó ADN de la saliva de madres e hijos, para lograr observar el gen que codifica el receptor de la oxitocina. A continuación algunos de los descubrimientos:

- Si la mamá hablaba activamente, se mantenía cerca y estaba comprometida con el juego, un año después el nivel de oxitocina aumentaba en su hijo.
- Encontraron que los pequeños con niveles bajos de oxitocina, eran más temperamentales y menos equilibrados.

- Los infantes que tuvieron juegos más complicados, produjeron más receptores de oxitocina. Además tenían menos probabilidades de estar frustrados o sensibles a los sonidos y luces.

En conclusión quedó demostrado que la genética juega un papel importante, en el desarrollo biológico y psicológico, pero también lo hacen las interacciones y experiencias sociales tempranas, que se tienen con los cuidadores, lo que incluye a papás, abuelos e incluso nanas. Todos influyen en las fluctuaciones de oxitocina en el nene.

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