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Lazos que unen

Lazos que unen. Las experiencias positivas forman conexiones positivas entre padres e hijos, además de fortalecer la relación, por ello es importante instaurarlas a diario.

Por: Clara García

Es muy fácil juzgarse como un mal padre, en tanto, las mamás dedican la mayoría de su tiempo a los pequeños y se lamentan porque el día no tiene 48 horas para hacer más por ellos; mientras que los papás se torturan porque no pueden armar la carriola y mucho menos un castillo de Legos.

En el transcurso del tiempo, las críticas constantes se transforman en tristeza, frustración y mal humor, con el consecuente daño a la relación familiar y de pareja. Te aseguramos que sencillas acciones darán más fruto y beneficios para todos, que flagelarte por supuestas consideraciones de tu mal desempeño como padre.

Unión en crecimiento

Las relaciones requieren de cuidados diarios al igual que las plantas, la unión con tu nene necesita trabajo continuo, no estamos hablando de dinero, sino de simples actividades que engrandecerán ese vínculo tan especial.

Lo mejor es que esas tareas pueden ser ejecutadas por ambos padres, que al sentirse bien en ese rol, tienen mejor ánimo y disminuyen los conflictos de pareja, con lo que la relación de cónyuges se mejora, funcionan como el abono del amor.

Valiosas gratificaciones

No tienes que invertir grandes cantidades de tiempo, pero si derramar mucho cariño en ellas, para vincularte positivamente con los chiquitines. ¡Manos a la obra!

Abrazos

Asegúrate de que sean largos por lo menos de seis segundos, para que sienta tu afecto y amor.

Lectura

Los libros son una maravillosa forma de unirlos, al convertirlo en un ritual nocturno o en fines de semana. Además enriquecerán su vocabulario.

Nota sorpresa

Prueba a pegarla en su lonchera o simplemente colocar una hoja con un corazón en su cama.

Dile ¡sí!

Tu tarea es educar, pero su mundo no puede estar plagado de condiciones, restricciones y respuestas negativas. La próxima vez que te diga ¿si lo llevas a la feria? Contéstale que sí y explícale, de ser el caso, que habrán de esperar al fin de semana para poder acudir.

Sonríe

Cuando hables con él muestra una sonrisa franca y abierta en tu rostro, desde pequeño puede aprender el lenguaje de la buena vibra, afecto y amor.

Paseo en familia

Vayan todos en bicicleta al parque o simplemente a recolectar flores en una canasta. Siempre recordará esas aventuras.

La casita

Jueguen a la casita, sin importar si tu hijo es niño o niña, le encantará que armen una en el patio o en la sala y hasta puede ser de cartón.

A colorear

Saca cartulinas y colócalas en la pared o la mesa y realicen dibujos, ayúdale a crear las figuras o simplemente colorea junto a él.

Noche de juego

Tal vez el sábado o el domingo, déjalo que duerma un poco más tarde y usa esa hora extra jugando memorama, disfrazarse y cenar su plato favorito.

Libretas mágicas

Coloca una junto a su cama con crayolas y cuaderno; otro juego igual junto a la tuya. Por las noches o la mañana dibuja algo para él y dáselo, invitándolo a que haga lo mismo con la suya. Se convertirá en su lenguaje secreto.

Sólo para él

Siempre que jueguen, le cuentes una historia o salgan al parque, apaga tu celular. Te aseguramos que le encantará que le dediques un tiempo exclusivo a él.

Enséñale franqueza

Pídele que te mire a los ojos cuando le des una instrucción y tú realiza lo mismo. Los estudios demuestran que cuando los niños se sienten conectados con sus padres, liberan sus miedos. Así que para brindarle seguridad es preciso crear lazos entre ustedes.

 

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