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La llegada de un hermanito

Por: Claudia Rodríguez Acosta, psicoanalista

Formar una familia implica un proceso de construcción constante, acompañado de variados e importantes cambios. El arribo del primer hijo es un parte aguas de excelencia en la vida de la pareja; sin embargo, la llegada del segundo nene una vez más modifica la dinámica ya establecida.

Cada familia vive un proceso particular de reacomodo, adaptación e incorporación del nuevo integrante. Al inicio los horarios y actividades se ajustan a las demandas del recién nacido y poco a poco las rutinas se estabilizan. Los padres van aprendiendo con la práctica y al mismo tiempo, descubren que cada etapa de su retoño es diferente y demanda nuevos retos. Por ello, la llegada del segundo hijo, conlleva experiencias y aprendizajes ya afianzados, pero también novedades y sobre todo una nueva organización familiar.

Sentimientos encontrados

Para los niños es todo un acontecimiento la llegada de un hermano, desde el embarazo de la madre están llenos de preguntas y fantasías. Por supuesto que no podemos generalizar ni predecir cómo será su comportamiento y sentimientos frente al nuevo bebé, ya que esto depende de varios factores como edad, el tipo de relación con su madre y su padre, la forma en la que los progenitores manejen la llegada del nuevo bebé, los cambios adicionales que está viviendo, etcétera.

Cambio inminentes

Lo que sí podemos decir es que la llegada de un hermano moviliza muchas cosas en los niños, tengan uno o diez años. Por ejemplo:

* Siempre está presente la ambivalencia: “quiero a mi hermano pero al mismo tiempo no lo quiero aquí”. La imaginación es que un hermano llegará a desplazarlo y a quitarle el amor de mamá. Se siente celoso y al mismo tiempo feliz.

* En los niños mayores de dos años siempre hay fantasías y preguntas de por medio: ¿cómo llegó ese bebé a la panza de mamá? ¿Cómo es que puede vivir ahí adentro? ¿Cómo va a salir? ¿De dónde salió otro bebé? ¿Cómo fue que yo también viví ahí? No son necesarias las explicaciones largas y complejas, éstas han de ser breves y entendibles para cada niño de acuerdo a su edad. No conviene dar información extra.

* Los niños mayores que ya hablan, suelen expresar sus celos, sus miedos y emociones que sienten por la llegada de su hermano. Es importante escucharlos sin juzgar sus impresiones o pensamientos.

* Infantes y adultos preguntan ¿cómo se va a repartir el amor ahora entre dos? ¿Qué pasará con la nueva dinámica? Nadie lo sabe hasta que el bebé ya nació, pero lo que sí se les puede asegurar a los nenes, es que sus papás los van a seguir queriendo y además serán amados también por el nuevo bebé.

* Los niños menores de 5 años pueden tener retrocesos, esto es, comportamientos negativos que ya habían superado y que de pronto reaparecen como: hacerse pipí en la cama, no querer despegarse de mamá y despertar por las noches. Es recomendable decirles que seguramente eso les pasa porque sienten muchas cosas con la llegada del hermanito. Hay que ser pacientes e informarles que esos actos son pasajeros.

Asistencia reconfortante

La llegada de un nuevo integrante, implica un gran cambio para toda la familia y los niños lo resienten más por sus limitados recursos internos para poder hablar de ello. Algunas recomendaciones para sobrellevar la etapa de transición son:

* Permitir al pequeño exprese con palabras lo que siente sobre la llegada de su hermano. Algunas veces puede ser agresivo o decir cosas inesperadas, no hay que asustarse, sino escucharlo, ponerle límites en caso que lo agreda físicamente y explicarle que es normal su sentir, al igual que a veces esté feliz y esperando con ansias la llegada del nuevo bebé.

* Hay que estar muy pendientes de que el hermanito mayor no lastime o sea demasiado brusco con el bebé, explícale por ejemplo: “seguramente tu hermanito también quiere jugar contigo, pero aún es chiquito para hacerlo”.

* No sólo pedirle que apoye y cuide a su hermanito, sino explicarle que a él también lo quiere el bebé y desea ser un buen hermano aunque aún no lo pueda expresar.

* Al nuevo bebé le dan regalos, es un buen momento para que también el hermano mayor reciba un regalo de su hermanito.

* Es importante evitar comparaciones entre hermanos y menos fomentar la rivalidad ni la culpa, por ejemplo: “Tu hermanito se porta mal porque ve que tú así te portas”.

* Los sentimientos de celos y enojo que se despiertan por la llegada del nuevo integrante, son predecibles e incluso necesarios para que el niño mayor pueda madurar. Hay que hablar mucho, escucharlo, brindarle atención y cariño, pero también ayudarlo a que asimile la noticia. ¿Es doloroso para ellos dejar de ser los únicos? Sí lo es y por tanto importante que poco a poco, acepte que no es el centro del universo y que tampoco lo es su hermanito.

La madurez implica capacidad de admitir la realidad, saber adaptarse, compartir y encontrar nuevos caminos para disfrutar y ser feliz. Todo esto lo puede aprender un niño gracias a la llegada de su hermano, además de la valiosa orientación y cuidados amorosos oportunos de mamá y papá.

 

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