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La elección de zapatos

El busto crecerá durante la gestación y también tus pies se transformarán a causa de las hormonas.

Alrededor del 60 al 70% de las gestantes sufren un alargamiento de pies y la curvatura del arco disminuye, según reportes de un estudio realizado por la Universidad de Ottawa.

Por:Emmy Kelly

Cuestión hormonal

Los especialistas sugieren como culpable de lo que ocurre en el arco, al peso extra que tiene que cargar la futura mamá; mientras que la hormona relaxina, responsable de laxar las articulaciones y ligamentos para el momento del parto, también interviene en el crecimiento del pie.

Por lo regular los cambios son más significativos durante el primer parto. Para acentuar el inconveniente, el retorno venoso se ralentiza a lo largo de la gestación y provoca inflamación en los tobillos.

Así que es verdad, durante el embarazo podrás convertirte en cualquiera de las dos hermanastras de Cenicienta, Anastasia o Griselda, pues la zapatilla de cristal muy probablemente no sea apta para tu uso.

Soluciones prácticas

Desde luego, no estás predestinada a sufrir dolor en los pies o designada para usar pantuflas, pero sí es importante que uses el calzado adecuado para que no se convierta en un tormento a lo largo del día. Sólo es cuestión de elegir con talento:

* Lo ideal es descartar los tacones por una razón muy lógica, con el alargamiento de las articulaciones habrá inestabilidad articular y tensión muscular, que pueden provocar algún resbalón o caída.

* Si insistes en llevarlos, acepta a que se volverán una tortura por las noches y al día siguiente tus pies estarán sumamente adoloridos.

* Especialistas sugieren un tacón de tres centímetros.

* No elijas modelos puntiagudos, pues a lo largo del día asfixiarán los dedos y provocarán una mayor inflamación.

* Son preferibles los modelos de hormas anchas que facilitan el deslizamiento del pie en ellos.

* Requieres soporte, por lo cual las sandalias no son una opción, pues será fácil que propicien una torcedura.

* Evita elegir modelos con agujetas, pues conforme avance el embarazo se complicará agacharte a amarrarlos.

* Busca zapatos que tengan soporte en el arco, evitarás dolores en las articulaciones.

* En vez de acabar con todos tus zapatos, pues una vez que se agranden no habrá forma de achicarlos, lo ideal sería que adquieras uno o dos pares que sean medio o un número más grande del que compras habitualmente. Una buena idea es comprarlos por la tarde, que los pies se encuentran hinchados. Así no tendrás que regresar a cambiarlos y pedir un número más grande.

* Verifica que el calzado sea confeccionado en piel, por dentro y por fuera, recuerda que las embarazadas también sufren de sudoración excesiva. Con este material evitarás la transpiración y aparición de hongos o ampollas.

* Los que están elaborados con tela, tampoco son una buena opción, ya que no ofrecen soporte de ningún tipo.

* Si te duelen los arcos, es probable que necesites consultar con tu ginecólogo el uso de plantillas.

* En el caso que salgas de viaje, recuerda empacar dos pares de zapatos al menos, con los cuales te sientas cómoda. Podría ser complicado encontrar unos adecuados durante las travesías.

Una buena idea es elevar las piernas para desinflamar, introducirlas en un recipiente con agua tibia con sal y aceite esencial de lavanda. Date un masaje, sólo tienes que deslizar el pie sobre una bola de tenis. No dejes que los zapatos se conviertan en una tortura, si existen soluciones funcionales.

 

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