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Escúchale

A pesar de que su mundo es pequeño, para él un problema es como un tsunami, pero no siempre sabe expresarlo. Así que escúchalo y sugiere sobre bases concretas. Será el principio de una comunicación libre de prejuicios que le ayudará a enfrentar problemas en la vida.

Por: Luis Valdez

Por lo regular papá llega a casa a acompañar en la cena, ayudar en el baño o simplemente a dar el beso de las buenas noches al rey de la casa. Pero, ahora que tu hijo va al kínder seguro tiene muchas cosas por contarte que lo tienen emocionado, enfadado o triste. Hay un cúmulo de sensaciones ante nuevas aventuras que vive a diario. Por lo que sólo asentir o decirle muy bien no es suficiente.

Compréndelo

Como padre debes aprender a escucharlo y a enternderlo, para dar consejos objetivos. No estás ante una junta, sólo frente a tu amado hijo que espera tu comprensión. También servirá para que aprenda a comunicarse y escuchar todos los puntos de vista antes de intentar cambiar algo.

Así que inicia la lección por partes, no basta con tener buenas intenciones, hay que comprender el problema a profundidad. ¿Listo?

Demuéstrale empatía

Primero es su turno para explicar el problema:
- Míralo de frente, le mostrarás interés en lo que va a contarte y es una franca invitación para una buena comunicación. Además lo estimularás a que te describa los detalles. No expreses acuerdo ni desacuerdo. De preferencia ponlo en una silla frente a ti, para que ambos estén a la misma altura.
- Pregunta los datos, ya que al obtener más información podrás ayudarle a ver el problema a fondo. Pregunta: ¿sólo llegó y te empujó? ¿Había más niños observando? ¿Tu qué hiciste?
- Refleja sus sentimientos, será de gran ayuda para mostrarle que lo entiendes. Con frases como: “creo que lo que quieres decir, es que te lastimó y no le habías hecho nada.”
- Resumen de los hechos, repite junto con él los sucesos principales, sin que se te escape ningún detalle: primero pasaste y lo rozaste sin querer; después te empujó y se te cayó el helado; lloraste porque estabas enojado.
- Valida su discurso, es importante mostrarle que cada participante tratará de ser el que tiene la razón, lo cual no siempre resulta verdadero.

Llegó tu momento

Cuando se escucha, participan dos, es parte de las herramientas básicas. Así que ahora deberá escucharte:

- Busca un lugar privado, donde sólo ustedes puedan hablar y ya no experimente enojo. Debes darle su propio espacio y respetar su intimidad.
- No empieces con un tono amenazador, se gana más con miel que con hiel. Así que primero habla de asuntos positivos: “escuché que ayudaste a mamá con los tapetes a la hora de la cena” no se pondrá a la defensiva.

- Prohibido juzgar, es muy difícil, pero enséñale que debe moderar su comportamiento. Para no criticarlo porque con frecuencia llora antes de dormir, puedes decir: “siempre que es hora de ir la cama hay algo que te molesta, pero en realidad necesitas descansar para levantarte de buen humor e ir al kínder”.
- Expresa lo que sientes, con frases tranquilas y sin reproches. No lo culpes de tus sentimientos, una expresión serena puede ser: “cuando gritas, no podemos hablar”.
- Ofrece soluciones, transmítele sugerencias por una vía pacífica. ¿Qué tal si te apuras a hacer la tarea para que vayamos al parque, cinco minutos antes y disfrutes por más tiempo de los juegos? Te aseguramos que te hará caso sin pelea de por medio.

Es probable que practicar este sistema te lleve más tiempo, pero tu vástago aprenderá a escuchar y a negociar al mismo tiempo, sin la presencia de rabietas. No será sencillo, pero con paciencia y calma estarán en el camino de llegar a acuerdos.

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