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¿El bebé viene de nalgas?

No temas porque el panorama puede cambiar y existen soluciones viables para un parto seguro. Tres o cuatro de 100 embarazos se verán alterados por un bebé que llega de nalgas.

Por: Ida Núñez

Comencemos desde el principio, así se le conoce cuando el chiquitín se encuentra boca arriba en el útero y los pies apuntan hacia el canal del parto, por lo regular ocurre entre la semana 35 ó 36. Lo ideal es que en el mes ocho cuando está próximo a salir, se ubique con la cabeza hacia abajo para facilitar el trabajo. Para detectar si ha cambiado la posición, es necesaria la palpación y una ecografía.

Variedades

Hay tres posibles posturas de nalgas, según la American Pregnancy Association: - Nalgas francas: completamente en forma de V, es probable que sus pies y cara estén muy cerca, mientras que las nalgas se localizan sobre el cuello uterino.

- Presentación podálica: uno o ambos pies del bebé cuelgan hacia abajo y saldrán antes que el resto del cuerpo
- Nalgas completas: mientras sus nalgas descansan sobre el suelo pélvico, sus rodillas están dobladas sobre su pecho.

Seguro te preguntarás ¿el bebé sufre en esa posición? Dentro del útero está seguro boca abajo o de nalgas, no habrá efectos negativos a largo plazo. Realmente el desafío suele suscitarse al momento del parto, cuando tiene que deslizarse fuera.

A la pesca de una causa

Los especialistas de American Pregnancy Association, han determinado que existen varias razones por las cuales el pequeño se coloca de nalgas:

- Cuando existió un parto prematuro
- Abundante o escaso líquido amniótico
- Si hay presencia de placenta previa
- La longitud del cordón umbilical
- Tamaño irregular del útero
- Embarazo múltiple
- Fibroma uterino

¿Se moverá?

Es normal que el bebé en la semana 35, aún no se perfile boca abajo y será en la semana 36 que suele empezar la preocupación, pues conforme crezca habrá menos espacio en el útero y se dificultará que gire a la posición correcta.

Si el problema es que el cordón umbilical se encuentra enredado alrededor de una pierna u hombro, el movimiento correctivo será muy complicado. Sin embargo, no

hay porque alarmarse pues sólo tres de 100 bebés continuarán de nalgas en la semana 37.
Posibles soluciones
Lo primero, tómalo con calma porque el estrés no beneficia en absoluto a la madre. Nadar, puede ser una alternativa que definitivamente relajará y además será terapéutico para las articulaciones.

Solución especial

Existe la opción de una versión cefálica externa, en la que el ginecólogo presionará en sitios estratégicos para tratar de que el bebé se mueva. El procedimiento brinda resultados exitosos en el 50 por ciento de los casos. Sin embargo, no siempre es recomendable, especialmente:

- Cuando ya hubo una cesárea por placenta baja.
- Sangrado vaginal en los últimos siete días.
- Si la fuente ya se rompió.
- El parto es de gemelos o triates.

Otra técnica

El Dr. Larry Webster de la asociación Internacional de Pediatría Quiropráctica, desarrolló una técnica reductora del estrés en la pelvis de la madre, lo cual relaja el útero, los ligamentos que lo rodean y facilita al bebé se voltee. Existe un 82 por ciento de posibilidades de éxito con dicha técnica si se realiza en el octavo mes de gestación, de acuerdo con un estudio publicado en la revista de Terapia Manipulativa y Fisiológica.

Recuerda que sin importar el procedimiento que elijas para tratar de manipular sólo debe ser efectuada por un ginecólogo o quiropráctico.

Explora las opciones

Como siempre lo recomendamos, es importante mantener abierta la comunicación con tu ginecólogo para explorar los diferentes cuadros que se pueden presentar en el momento del parto, así como las soluciones más viables, en busca de la seguridad de la madre y el bebé. Por lo regular, se resuelve con una cesárea.

 

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