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Dulces sueños, aún en vacaciones

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Parece que ha sido una larga temporada de vacaciones. Los niños tomaron el curso escolar en línea  en casa desde el mes de marzo, debido al COVID-19. El período vacacional de verano inicio a finales de junio y entretener a los niños en casa muestra un gran desafío para los padres.

A pesar de que muchos de los estados en la República Mexicana se encuentran en semáforo naranja, lo ideal es no bajar la guardia para evitar un contagio y permanecer en casa el máximo tiempo posible. Si la situación ha sido complicada para los adultos, imagínate para los chiquitines.

Probablemente, las rutinas han sufrido alteraciones ya que los días parecen más largos dentro de casa, no hay un franco limite entre el día y la noche. Los padres ya están agotados al cumplir con su propio trabajo en línea, atender las labores y los niños, además de fungir como asesores escolares. Las comidas se han multiplicado al igual que las tareas para tratar de mantener el hogar en cierto equilibrio y las madres, ya están agotadas.

No relajar los horarios para dormir, puede ser un pequeño detalle, pero es eficiente para disminuir los berrinches y mantener la paz en el hogar. Un reciente estudio reveló que cuando los infantes no descansan lo suficiente, presenta alteraciones emocionales. Es fácil observarlas: sus expresiones faciales no están relajadas, ya no son tan afectuosos, no se emocionan fácilmente con el entorno y lo peor reducen sus niveles de felicidad. Todos estos signos por separado o en conjunto provocan que los niños sean más difíciles de controlar y hoy más que nunca los padres requieren poder manejarlos para que la paz impere en las jornadas diarias en casa.

Además recuerda que ellos se asustan más fácilmente y así lo demuestra una encuesta realizada por Save the Children, en la que los niños declararon:

  • 52 % están aburridos en casa
  • 49 % teme que sus seres queridos adquieran el COVID-19
  • 34 % se muestra asustado
  • 27 % están ansiosos
  • 22% presentan signos de infelicidad

Recuerda que los pequeños son muy sensibles y que perciben a los padres ansiosos o estresados. Ambos estados anímicos se han desencadenado por el panorama incierto económico y la incertidumbre frente al COVID-19, lo que podría alterar aún más a los chiquitines.

La solución para relajar estos estados de ánimo en adultos y niños, es tan sencillo como acostar a tu hijo temprano para que duerman entre ocho y 10 horas, mientras que los padres deben tratar de dormir al menos siete horas.

Tal vez un día a la semana puedas dejarlo dormir más tarde mientras toda la familia ve una película, recuerda que hay que ser flexibles, pero no permitas que se convierta en un hábito. Si vuelves a implementar una rutina de sueño que le facilite descansar lo suficiente, notarás inmediatamente su cambio de humor e incluso será más cooperativo y los berrinches se desvanecerán.

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