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Disciplina sin castigos

A pesar de su corta edad, entiende no lo subestimes es importante que comprenda acerca de los limites, sin necesidad de imponer sanciones.

Por: Ida Núñez

De repente ese encantador pequeño toma una actitud desafiante que puede sacarte de control, pero estamos aquí para ayudarte a imponer la autoridad sin que se torne una guerra campal.

Por lo regular entre los tres y cinco años adquiere mayor independencia y domina nuevas habilidades; sin embargo, es momento oportuno para que diferencie entre un comportamiento aceptable de uno inadmisible. Sencillas acciones se convierten en tácticas efectivas para que obedezca, no rebase límites y desarrolle una vida feliz.

Control de riesgos

No impongas castigos ya que te estarás enfocando en lo negativo y lo estarás condicionando para que se comporte de una forma particular. Las recompensas no siempre son la mejor alternativa, pues si las usas continuamente se convertirán en un soborno y cabe la posibilidad de que se transformen en un móvil para que se porte mal y obtener algo a cambio.

Desafíos a la vista

Intégralo al mundo de la disciplina de acuerdo a su edad con sencillos procedimientos.

Tres años

Es orgullosamente independiente por lo que es apto para pasar una jornada en el kínder, pero hay que lograr que controle sus emociones.

Conducta

* No muestra continuidad para seguir reglas como lavarse los dientes al despertar y antes de acostarse.

* Entiende la ley de causa y efecto; es decir, sabe que si se porta mal habrá una sanción y ante un buen comportamiento aplausos.

* Todavía no controla sus frustraciones, por lo que rabietas y llanto forman parte de su repertorio.

Sutiles límites

* Ayúdale a realizar las tareas escolares y agrégale algunas en casa. Llévalo a lavarse los dientes mientras cantan y enséñale a colocar su ropa sucia en un cesto.

* Infórmale reglas básicas de comunicación como saludar cuando llegan invitados o al visitar otras casas. Dale indicaciones simples y claras que pueda efectuar.

* Muéstrale la diferencia entre aceptable e inadmisible; cómo debe pedir las cosas en la mesa “por favor” y que si no menciona la expresión básica no las obtendrá.

* Indícale que algunas frases le facilitarán decir lo que siente como: “tengo hambre”, “estoy enojado” y hasta “te quiero”.

* Los juegos son indispensables para practicar rutinas por ejemplo, bailen mientras recogen libros, cuadernos o juguetes.

Cuatro años

Florece gracias a lo que aprende en casa y en la escuela. Diferencia el bien y el mal, pero debe lograr equilibrio entre lo que desea y las necesidades de los demás.

Conducta

* Le encanta pasar tiempo jugando, por lo que se molesta cuando se cortan esos lapsos, especialmente para hacer otras actividades como cenar, acostarse o iniciar las tareas escolares.

* Se queja cuando no se cumplen sus indicaciones.

* Buscará salirse con la suya y en ocasiones inventa cosas, todavía no comprende que decir mentiras es incorrecto.

Sutiles límites

* Recuerda que eres un modelo a seguir, así que compórtate de forma adecuada, eso implica decir: “gracias”, “lo siento” y “discúlpame” entre otras. Evita mentir frente a él.

* Cuéntale desde la mañana sobre las actividades o con antelación a una salida, para que no peleen porque quiere seguir en el parque, tal vez puedes ser flexible y otorgarle unos minutos más, pero no lo dejes que pierda el control.

* No respondas ante sus quejidos, explícale con una voz que no delate enojo, que es momento de dejar la fiesta pues necesita llegar a casa a dormir.

* Impide que mienta con inteligencia; si se le cayó la leche y lo niega, dile que tal vez el vaso estaba pesado y por eso no lo pudo sostener y que entre los dos limpiarán el líquido derramado. La idea es cambiar el enfoque negativo a positivo.

Cinco años

Sabe que hay consecuencias ante determinados comportamientos; sin embargo, tratará de ir más allá. El desafío a vencer es que olvide las rabietas como código de frustración.

Conducta

* Ya da muestras claras de autosuficiencia, pues logra vestirse sin ayuda.

* Conoce las reglas pero tratará de saltarlas si es posible.

* No consigue dominar del todo las rabietas; ante sus impulsos, puede aventar objetos o echarse a llorar.

Sutiles límites

* Apaga el fuego ante los berrinches, dile que tiene tres minutos para dejar de llorar y recoger lo que tiró, usa una alarma para que le indique el tiempo transcurrido. Al terminar el drama dialoga con él y explícale porque no debe comportarse de esa forma. Con la práctica, paciencia y tu asistencia lo lograrán.

* Implementa un sistema que lo aliente, por ejemplo coloca tres estrellas en su habitación diariamente y ante cada desobediencia retira una. Te aseguramos que logrará conservar al menos una al día con comprensión.

Sólo es cuestión de armarse de paciencia para que logre un desarrollo feliz.

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