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Cuando los padres se divorcian

Actualmente es común que esto ocurra, hay más libertad y menos prejuicios sobre el divorcio; sin embargo, no deja de ser un evento difícil para toda la familia y en especial cuando hay niños pequeños.

Por:Claudia Rodríguez Acosta, psicoanalista

Los bebés y niños pequeños a pesar de no tener un lenguaje hablado, como el de los adultos y de no poder articular lo que piensan y sienten, son seres capaces de percibir lo que sucede a su alrededor.

El recién nacido puede captar los estados emocionales de sus padres, se angustia y asusta cuando escucha que su madre grita, llora o al sentirla triste o enojada.

Los pequeños saben que algo no anda bien entre sus padres cuando ellos se distancian, registran las miradas, el comportamiento no verbal y asimilan la carga emocional que tienen las palabras que dicen sus progenitores.

Lo que quiero decir es que la idea de que los bebés y niños NO SE DAN CUENTA DE LO QUE PASA es errónea.

Corazones rotos

Entre más pequeño sea, menos recursos tendrá para elaborar emocional y mentalmente los eventos que lo angustian, las separaciones importantes de sus figuras de amor y los cambios drásticos de vida.

Al no expresarlo parece que “no pasa nada” pero en su mundo interno sucede, se aísla, se enferma constantemente, está demasiado inquieto, lloran mucho, se vuelve excesivamente apegado a sus padres, es agresivos con otros niños, no controla esfínteres, no puede dormir, etcétera.

El dolor emocional sale de una u otra forma de manera inmediata o después en la adolescencia.

Más de 2 en el conflicto

El tema del divorcio es delicado, para empezar, tomar esta decisión debe implicar un proceso de elaboración, rectificación, búsqueda de opciones; una pareja no se separa así de la nada.

Cuando uno de los dos o ambos han decidido terminar su relación es porque no funciona desde tiempo atrás; casi siempre es algo no hablado que se deja pasar.

Muchas veces aún después de consumarlo; sigue sin ser hablado y es vivido como un evento estresante del cual no hay que decir nada.

También se piensa que es algo que sólo concierne y afecta a los adultos, que los niños no se darán cuenta y se adaptarán rápido a la nueva dinámica familiar.

Los miembros de la pareja pueden estar tan enfrascados en los arreglos económicos y legales, que olvidan la parte más importante que es su rol de padres, el cual continúa a pesar de la separación.

Sentimientos a flor de piel

Algunas ideas que es recomendable meditar antes y durante un proceso de divorcio son:

- Bebés, niños y adultos necesitan de explicaciones ante un evento no esperado.

Si los nenes viven con sus padres inmersos en una dinámica, ¿por qué pensar que no se darán cuenta de lo que pasa alrededor de una separación? ¿Por qué creer que no sentirán nada?

Hay que ayudarlos a comprender y a poner en palabras lo que están viviendo y sufriendo, por ejemplo: "tu papá y yo decidimos separarnos porque cuando estamos juntos sólo peleamos, no nos sentimos felices; pero tú sí nos haces felices y contigo no tenemos ningún problema, eres nuestro hijo y siempre te vamos a querer".

"Sabemos que esto te asusta y te pone triste y es normal, pero papá y mamá siempre estaremos aquí para cuidarte y acompañarte".

- Aclarar que el divorcio es entre dos adultos y el compromiso con los hijos sigue.

En caso de que uno de los progenitores no quiera hacerse cargo de sus obligaciones, también hay que explicarlo: "tu papá no puede cuidarte, él no está listo para hacerlo pero yo sí y debes saber que tú naciste gracias a que los dos te quisimos; ahora las cosas han cambiado y papá ha decidido irse, pero eso fue por problemas entre papá y mamá, no contigo".

- El divorcio en sí ya implica muchas pérdidas y duelos, entonces hay que tratar de que para el chiquitín sean los menos posibles.

Lo recomendable es que permanezca en la casa que ha crecido, con el progenitor que se hará cargo de él, que continúe en su misma escuela, con sus amigos y en su espacio.

- Por más "amistoso" que sea, el divorcio siempre conlleva enojo, frustración y reclamos.

No es necesario incluir a los hijos en esto ni persuadirlos para que tomen partido por uno de los padres.

Suele ser muy difícil, sobre todo cuando uno de los miembros de la pareja ha engañado o traicionado al otro; sin embargo, no porque sea complicado los infantes merecen ser contagiados por el rencor y los estados emocionales negativos de sus padres.

En los casos en que uno de los progenitores también ha violentado a los hijos, primero que nada hay que evitar vuelva a ocurrir, recurrir a instancias legales de manera inmediata y explicarle al niño: "tu papá o tu mamá no te puede ver ni visitar porque aún no tiene permiso para hacerlo”.

- Es importante que comprenda la importancia del divorcio, explícale a tu hijo que a pesar de ser un evento triste y difícil, es una solución para que todo funcione mejor.

- Al divorciarse, los miembros de la pareja renuncian a la exclusividad amorosa y sexual, esto significa que pueden retomar su vida afectiva, social y sexual con otras personas.

Es muy importante hacerlo, tener una vida social, un trabajo, una nueva pareja, convivencia con la familia y hobbies; ya que esto le permite al nene no sentirse obligado a consolar y a volverse el compañero de papá o mamá ahora que ya están "solos".

- Si los padres en proceso de divorcio se sienten muy agobiados, deprimidos, enojados, impotentes hay que consultar a un profesional, los niños no tienen por qué ser paños de lágrimas ni sustitutos del excompañero amoroso.

A todos aquellos interesados en saber más sobre este tema, les recomiendo acudir a un acompañamiento profesional y leer "Cuando los padres se separan" de Françoise Dolto, quien fue médica pediatra y psicoanalista que se dedicó a estudiar la vida psíquica infantil y además contribuyó enormemente a difundir y a asesorar a muchos padres. Si deseas la asesoría de nuestra psicoanalista accesa a http://claudiarodriguez.com.mx/

 

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