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Controla sus deseos

Todo lo quiere, demanda en exceso y te preguntas: ¿estaré criando un niño egoísta? Te damos la respuesta y soluciones para mantenerlo bajo control.

Por: Alegra Ocampo

Un pequeño en edad preescolar siempre desea salirse con la suya. Pide sonrientemente el juguete en el súper, si no lo compras probablemente gritará, llorará y hasta escenificará un berrinche, que puede hacer parecer pequeña a una bomba nuclear. ¿Te parece común la escena?

Seguro te preguntarás, si estás formando un pequeño egoísta. Recuerda que entre los tres y cinco años se encuentra todavía en proceso de determinar sus sentimientos, controlar sus impulsos y deseos; sin embargo, es momento de implementar algunas estrategias, para que el asunto no se salga de control y se convierta en una bola de nieve.

Lecciones para los dos

- Aprende a decir NO: es lo más sencillo, es probable que te desagrade ver como se desvanece su sonrisa y comienza a transformarse en un chiquito lloroso, pero, si siempre cedes a sus lágrimas de cocodrilo, empezarás a darle forma a su egoísmo y después controlarlo, será casi misión imposible. Sólo tienes que ser firme y decir: No, no lo llevaremos o No, es momento, sin gritar.

- Explícale: si acostumbras llevarlo de compras, cuéntale antes de llegar al establecimiento que hoy sólo necesitan comprar leche y frutas. En caso que lo lleves a adquirir ropa, puedes decirle: requieres unos tenis y los vamos a buscar. Repítelo varias veces, estarás estableciendo límites.

- Negocia: pero sólo cuando sea absolutamente necesario. Es vital que te mantengas firme al decir no; por ejemplo si siempre pide que le compres dulces, puedes decirle que acaba de comer y no es necesario; así que tampoco lo lleves hambriento nunca a la calle o de compras.

Cuando solicite un juguete caro, dile que debe solicitarlo como regalo de cumpleaños, incluso es una buena idea, auxiliarlo a escribir su petición, él comprenderá que lo tomas en serio; sin embargo, es muy probable que transcurrida una semana, se le olvide que deseaba ese juguete y ahora quiera otro. Realiza el mismo procedimiento.

- Ayúdela a enfrentar: lo más sencillo, sería no hacer compras con el niño. Desafortunadamente tarde o temprano, tendrás que encarar al problema. Así que al mal paso darle prisa. Incluso la situación puede presentarse en casa y querrá pedirte que le des tu tablet para usarla toda la tarde; lo ideal es que sólo se la prestes por 45 minutos, que se lo avises y le recuerdes cinco minutos antes del lapso, que habrá de entregarla. La idea es su aprendizaje a no cruzar los límites.

- Canjea: es otra gran opción, tal vez tu prioridad no sea comprarle un juguete, pues hay que pagar la inscripción para el siguiente año escolar; sin embargo, puedes decirle que no tendrá el juguete, pero que visitarán ese día a la abuela u obtendrá la lectura de dos cuentos, antes de dormirse o que saldrá en su scooter junto con papá por la tarde.

Los pequeños placeres

La capacidad de disfrutar, es algo que debes enseñarle. Llévalo al jardín y siéntense a ver como cae la noche, muéstrale los colores de las flores y dile que son lindos, déjalo que se divierta con la mascota cinco minutos más; esos en ocasiones imperceptibles detalles, logran que la vida tenga sentido y se pueden convertir en agradables recuerdos.

Recuerda que estás educando, no ceder a todas las peticiones será una gran lección para ambos, que incluso te agradecerá en su vida adulta.

 

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