fbpx

Cómo sé que soy buena madre

 

Convertirse en madre mediante el embarazo y parir, implica también experimentar un proceso complejo lleno de altibajos emocionales, dudas, miedos, alegrías e ilusiones.

En tiempos recientes han salido a la luz numerosos artículos, consejos y tips sobre qué esperar de la maternidad y cómo ser una buena madre; lo cierto es que cada caso es particular y la mujer ejerce su rol maternal de distintas maneras. Es decir, no existe un manual para ser una buena madre, sino que la maternidad es un arte que se va construyendo y perfeccionando con los años, a través de incurrir en errores y aciertos.

Por: Claudia Rodríguez Acosta

Relación de por vida

Winnicott, pediatra y psicoanalista inglés, dedicó gran parte de su vida al estudio y entendimiento de la relación madre – bebé, habló de “la madre suficientemente buena”, no de la madre perfecta, sino de aquella mujer capaz de escuchar a su bebé, que conecta con él, que logra interpretar sus necesidades y expresiones, que se muestra disponible y estable como para permitir que su hijo desarrolle las capacidades de amar y ser agradecido.

La madre de la que habla Winnicott es aquella que también puede sostener a su bebé en los momentos difíciles de tristeza, enojo, dolor o angustia. Este apoyo implica brindarle consuelo sin que la desesperación la abrume o la haga reaccionar agresivamente, por ejemplo arrullándolo, hablándole, abrazándolo, cargándolo, haciéndole saber que a pesar de la desesperación y cansancio, ella sigue ahí.

En el mundo real

Al hablar de esta mamá, no hablamos de una mujer ideal y mucho menos pretendemos dejar de lado la frustración y desesperación propias de ciertos momentos de la maternidad; al contrario, ella puede reconocer aquellos sentimientos negativos y aun así seguir amando a su bebé y brindarle la atención necesaria.

A su vez requiere del apoyo del padre o de alguien que le brinde seguridad y contención, para que sea capaz de ocuparse del bebé, sin angustias excesivas que distraigan su atención. Conforme el nene madura y crece, se espera que la mamá permita la separación, la exploración de horizontes que están fuera de ella, ayudándole a su pequeño hijo a ser cada vez más independiente.

Peculiaridades inigualables

Cada quien encuentra su forma de ser una madre capaz de conectarse con su tesoro y de mostrarse en constante disponibilidad. Algunas lo harán amamantando, otras dando biberón; hay quienes se sienten tranquilas saliendo

con sus bebés desde que son muy chiquitos, otras prefieren estar en casa durante la cuarentena; hay casos en los que los bebés duermen en su cuna desde el primer mes o junto a ella durante toda la noche.

En fin... formas de ser madre hay millones, de acuerdo a las circunstancias y características de cada quien. Una mujer nunca sabe si es buena mamá o no lo es, sobre todo porque la mayoría de las veces radican sentimientos de culpa o de “hubieras”, siempre hay algo por mejorar y errores por corregir.

No se trata de ser buena madre, sino de ser “suficientemente buena”, esto es, proveer lo necesario para que el hijo pueda lidiar con la vida y con sus emociones. ¿Qué le hace bien? La estabilidad que facilitará alcanzar cierta madurez emocional, saber que cuenta con una madre constante y estable, que como humana se equivoca y se desespera, se angustia y se frustra, pero que a pesar de eso, hace su mejor esfuerzo para seguir atendiéndolo porque lo ama.

Camino sinuoso

Estar disponible no significa permitir que los pequeños hagan lo que quieran, sino poder brindarles un ambiente de respeto, amor y límites. Una madre así cría niños felices, con establecimiento de metas y capacidad de reconocer los sentimientos negativos sin derrumbarse. Infantes que se enojan y desafían, que se enferman y hacen berrinches, pero que también son agradecidos, creativos y juguetones. Nenes que pueden llegar a ser bruscos con los otros pero que después saben disculparse y tratan de reparar el daño hecho, que no lastiman sino que buscan a los demás principalmente para jugar y compartir.

Tal vez sólo el paso del tiempo y la vida, le van haciendo saber a cada mujer cómo ejerció su maternidad y le van ayudando a reconocer con madurez las fallas sin culparse ni castigarse. Sólo viendo hacia atrás, cada una puede reflexionar sobre lo que hizo o dejó de hacer.

Conexión única

Ser madre es una experiencia única para cada mujer que sólo puede ser comprendida desde la práctica y la historia de cada quien. Opinar desde lejos es fácil al igual que dictaminar sobre el rol maternal de las demás; lo que no es sencillo es poder hacer un alto, valorar lo que cada una hace por el bien de sus vástagos e identificar lo que es necesario cambiar porque no les hace bien.

No se trata de conductas que se deban de seguir para asegurar el éxito, sino de disponibilidad emocional, conexión, respeto y capacidad de amar, cada quien siguiendo su estilo de acuerdo a su educación y sus creencias.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *