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¿Ansiedad por separación?

Aparece entre los seis meses pero puede prolongarse hasta los 18 meses; sin embargo, es un signo de evolución en su desarrollo.

Por: Clara García

Todos en casa eran tan felices con ese pequeñín que lanzaba sonrisas a familiares y desconocidos, pero repentinamente entre los seis y ocho meses en cuanto sales de la habitación llora, incluso cuando hay extraños comienza a hacer pucheros.

No empieces a compararte, en realidad la ansiedad que sufre es una buena señal, implica primero que tienen un buen vínculo y segundo que comienza a ser conciente de su entorno y es capaz de reconocer a las personas, lo que marca éxito en su evolución y obviamente no se siente seguro sin ti.

Esta sensación es común y normal.

Diferentes fases

Todo en esta vida tiene un principio y un fin, así los nenes sufren ansiedad en tres etapas:

* Entre los seis y nueve meses, suele ser la más difícil por ser la primera.

* Comienza a mostrar signos de independencia entre los 15 y 18 meses; sin embargo, como ya sabe que si llora le prestas mayor atención, es más complicado controlarlo, pero no imposible.

* A los 36 meses por lo regular está listo para asistir al preescolar, lo cual le requerirá un pequeño lapso de adaptación.

Momento de dialogar

Es probable que no sólo esté ansioso él, pues tú como mamá no deseas que llore o se asuste.

Sin embargo, a pesar de que es pequeño entiende y es buen momento para empezar con una de las lecciones más fuertes por las que tiene que pasar, enfrentar sus sentimientos. Platicar con él, es una excelente opción, explícale que tienes necesidad de salir y que no debe asustarse, ya que volverás para estar con él y lo cuidarán divinamente en tu ausencia.

¿Cómo hacerle frente?

Te aseguramos que no tienes que renunciar al trabajo para cuidarlo de tiempo completo, algunas prácticas lograrán que supere esa odisea más rápido de lo que imaginas:

* Practiquen, sal de la habitación mientras le explicas que volverás y espera unos minutos para regresar. Le servirá para acostumbrarse.

* Deja cerca su juguete preferido cuando vas a salir, probablemente si se lo entregan se calme paulatinamente.

* Trata de no dejarlo cuando está cansado, hambriento o inquieto, pues le será más difícil lidiar con su sensación de abandono.

* Lo ideal es que si vas a salir, lo hagas después de que coma o tome una siesta.

* En el caso que tenga la necesidad de estar al cuidado de otras personas, lo ideal es que los invites a casa días antes para que se vaya familiarizando con ellos.

* No lo dejes al cuidado de muchas personas, por lo regular debe ser un grupo reducido: abuelos, tíos o la nana.

* Dile adiós de forma divertida, pero firme. No debe sentir tu angustia, pues son sensibles y se la transmitirás.

* Pide al cuidador que llegue unos veinte minutos antes, de que te vayas, para que pueda acostumbrarse.

* Crea un ritual, recuerda que los angelitos aman las repeticiones, déjalo en el mismo horario y trata de no tardarte más del tiempo habitual en volver.

* Cumple tus promesas, si le dices que regresarás después de que coma, trata de hacerlo.

* No te escondas para que no te vea, a pesar de que sea difícil es mejor enseñarlo a enfrentar.

Es necesario que te armes de valor, pero triunfarán.

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