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A salvo de la dermatitis atópica

Afecta aproximadamente a uno de cada diez bebés y niños, por lo regular aparece entre el primer y quinto año de vida. Descubre cómo tratarla.

Por: Emmy Kelly

Es una condición común en bebés y niños, una afección cutánea crónica que se manifiesta en áreas resecas que provocan comezón, lo que agrava el malestar, de acuerdo con el Centro Médico de la Universidad de Rochester.

¿Qué la desata? El sistema inmune de los pequeños aún no se encuentra completamente desarrollado, por lo que su función protectora de la piel no es muy eficiente, en este caso se producen células inflamatorias reactivas en la dermis. Factores externos como clima seco o caliente y deshidratación, agravan los síntomas y la severidad de la dermatitis atópica.

Signos delatores
No siempre aparecen todos juntos, pero se manifiesta con:

- Piel seca y escamosa

- Comezón intensa
- Enrojecimiento
- Inflamación
- Engrosamiento de la zona
- Costras que si se rascan producen derrame de líquido
- Piel oscurecida alrededor de la boca

Síntomas intermitentes
Los signos pueden aparecer y desaparecer, además varían de acuerdo a la edad: - En los bebés menores de 24 meses las erupciones se manifiestan en rostro, cuello, cuero cabelludo, codos o rodillas.

- En niños son más visibles en la parte interna de los codos y la posterior de las rodillas, a los lados del cuello, en las muñecas, tobillos y manos.

Si observas alguno de los síntomas recurrentemente en tu hijo, lo ideal es acudir con el médico para un diagnóstico preciso.

Agravantes en acción
La erupción causa comezón lo que puede intensificar la problemática pues el nene trata de frotarse sin control; sin embargo, hay otras causas que podrían generar la dermatitis atópica y varían entre un niño y otro:

- Animales peludos como perros y gatos suelen ser un riesgo.
- Las alfombras acumulan polvo, por lo que se sugiere no tenerlas en casa.
- En el verano la sudoración se convierte en un inconveniente.
- Sustancias irritantes como los detergentes y limpiadores.
- El frío del otoño e invierno resecan la piel.

Hidratación intensa
Con frecuencia la piel de los pacientes con dermatitis atópica está áspera al contacto y tiene una apariencia escamosa hasta con grietas, pues la barrera cutánea se daña por la pérdida de agua; quedará más susceptible a los alérgenos e irritantes.

Para restaurar la función de barrera de la piel es importante instaurar una rutina de hidratación.

¿Cómo hidratar?

-  El baño ofrece una oportunidad para retirar el exceso de escamas, mejora la hidratación y penetración de productos hidratantes.

-  En lugar de bañarlo en tina, prefiere un duchazo rápido bajo la regadera.

-  Debes efectuarlo con agua tibia y no prolongarlo más allá de 10 minutos, hay que secar la piel con suaves golpecitos, sin frotar.

-  Prohibido el uso de limpiadores con burbujas o perfumes.

-  Espera de tres a cinco minutos para aplicar un hidratante especializado como Aquatop, que fortalece y restaura la función de defensa natural de la piel. Incluso es útil para aliviar la resequedad, la comezón y el enrojecimiento.

-  La rutina de hidratación, que incluye baño y aplicación de Aquatop, debe realizarse a diario y no descuidarla en caso de mejoría pues la comezón e irritación aparecerán de nuevo.

Cuidados intensivos

-  Evita que se rasque pues se intensificarán las molestias.

-  Retira las etiquetas de las prendas para evitar el contacto con la piel del chiquitín.

-  No lo expongas al clima caluroso o frío, ambos generan resequedad.

Por lo regular los infantes afectados con dermatitis atópica la superan en la adolescencia, sólo un porcentaje mínimo lo presentará en la vida adulta, de acuerdo con la National Eczema Association.

 

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