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6 secretos para hacerlo feliz

Descubre las filosofías que les han resultado a los padres en Holanda, para criar niños felices.

Guiar la vida de un niño es una gran responsabilidad, que requiere de muchos ingredientes para que todo marche en equilibrio. ¿Están dispuestos a escuchar sabios consejos, de otros padres?

La UNICEF, el Grupo de Acción Contra la Pobreza Infantil de Gran Bretaña y el Foro Económico Mundial, coinciden al declarar que los niños en Holanda disfrutan un alto grado de felicidad. La relación que establecen los padres con los hijos, es el factor más importante.

Estrategias clave
A continuación, algunas de las eficientes tácticas que emplean para lograrlo:

1- Apuestan por el sueño
Valoran el descanso adecuado, para todos en casa y someten a menos actividades a los infantes. En otros países se cree que la estimulación continua, es necesaria para el desarrollo de los niños; sin embargo, en Holanda saben que los bebés descansados, también permiten que sus padres lo hagan. En promedio un holandés duerme ocho horas y 12 minutos cada noche, y según un estudio del European Journal of Developmental Psychology, los infantes se acurrucan y sonríen más, mientras duermen en este país. En pocas palabras, priorizan el sueño de sus hijos.

2- Tiempo de calidad
Hay un equilibrio entre la vida laboral y la familiar, pues el gobierno holandés permite a los padres trabajar tiempo parcial, lo cual significa que un 26.8 por ciento de hombres laboran menos del tiempo máximo de 36 horas a la semana, en todos los sectores. Tienen cuatro días de jornada completa y un día sin remuneración, con el objeto de pasar más tiempo con sus hijos, gracias a la legislación Papadag, que significa “día del papá”. Esto implica que padres y madres dedican tiempo a la crianza, ya que el 75 por ciento de ellas trabaja a tiempo parcial también, para fomentar la responsabilidad de educar compartida. Este tipo de crianza igualitaria se refleja en una familia feliz.

 

3- Comidas en familia
Así inician el día los holandeses, según el informe de la UNICEF, desayunan, charlan y comen antes de salir cada uno a sus respectivas labores. Nadie puede empezar a comer si no están todos, les permiten ingerir un poco de chocolate en su pan con mantequilla, durante esa comida matutina. Las investigaciones encontraron que esa simple rutina, reporta un mejor rendimiento escolar y disminución de los problemas de conducta en los niños. La cena en familia, también es importante y una práctica común.

4- Comunicación abierta
Todos pueden expresar sus opiniones, también los pequeños a pesar de su corta edad, lo cual les enseña a negociar o a encontrar soluciones. Los padres no temen perder autoridad, al permitirles decir lo que piensan o les preocupa. También les consultan las decisiones, incluso cuando tienen dos años. Nadie dijo que sea sencillo, al contrario puede ser agotador y requerir de paciencia, pero al escuchar y respetar las opiniones los infantes, crecen en un ambiente que les brinda seguridad en sí mismos, se saben respetados e identifican límites, lo que les ayudará a negociar o a tomar riesgos, importantes cualidades para ser un líder. Esto no quiere decir, que no hay reglas a seguir en casa.

5- Facilitan la exploración
Los padres tienen claro que los hijos son individuos, con personalidad propia y no una extensión de ellos. Los educan con fortaleza y las notas académicas, no son una medida de valor. Al contrario los estimulan, pero sin presiones. Por lo tanto, es más común que los niños jueguen por la tarde, fuera de sus casas, sin requerir de supervisión constante, lo cual les evita, sientan la necesidad de pasar horas frente a dispositivos electrónicos. Gracias a que la escuela no deja tareas excesivas, es posible contar con las tardes para divertirse, incluso los más chiquitines no son sometidos a exámenes, pues el sistema educativo no ejerce presiones.

6- En libertad
Son libres para expresar sus opiniones y acudir a la escuela en bicicleta, jugar o visitar amigos. Los padres saben que facilitarles que se muevan, es esencial para fomentar la independencia. Debes saber que este tipo de transporte, es toda una experiencia en Holanda, ya que llueve frecuentemente o el viento es intenso, pero eso no es motivo para guardar la bicicleta en casa, al contrario basta con usar ropa abrigadora, botas e impermeable; esta premisa les enseña valor, al enfrentar el clima descubren que la vida no siempre es soleada y llena de arcoíris, lo cual se traduce en una lección que les enseña a no rendirse y recuperarse, vínculos indispensables en la felicidad.

Te animas a practicarlos con tus hijos.

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